Era
sábado por la mañana, primavera, y los malditos pájaros estaban
cantando afuera de mi ventana. Gemí, me di la vuelta e intenté en
vano impedirlo. No sirvió de nada; siguieron chirriando y ululando,
así que abrí los ojos de mala gana. La luz del sol estaba entrando
a través de la ventana, convirtiendo la habitación en un horno. Me
senté y miré a la cama deshecha y vacía de Marie. El reloj me dijo
que eran las 10 AM. Todavía estaba dolorida de festejar la noche
anterior, pero podía escuchar voces que venían del cubil, así que
me imagine que sería mejor levantarse.
La
voz principal que pude escuchar pertenecía a T.Y. Tenía una voz
estruendosa y teatral que paseaba por toda la casa. T.Y. era la
abreviatura de Tony Young, y era el marido de mi hermana Sandie. Era
alto y atractivo y tenía el tipo de buen aspecto escultural como el
de los posters de las películas. Tenía pelo denso y negro, ojos de
color avellana y - aunque sea un tópico decirlo – una sonrisa de
un millón de dólares. Estaba en la treintena y era actor, por
supuesto. En esos días tenía pequeños papeles en series como
Misión Imposible y Star Trek. Volviendo a primeros de los 60s, tenía
incluso su propio show de TV llamado The Gunslinger. Como sugería el
título, era un western, en la línea de Gunsmoke y The Long Ranger.
Mi
hermana Sandie era actriz. Había estado actuando profesionalmente
desde los 16 años, y yo pensaba que era hermosa: tenía el pelo
largo y rojo y los ojos azul glacial.
Sandie
y T.Y. se conocieron en el set de Policewomen, una película de 1974
en la que ambos participaron. Han sido inseparables dese entonces.
Mama había abandonado el país, para visitar a Wolfgang en Indonesia
para unas semanas así que Sandie y T.Y. se quedaron para cuidarnos.
Eso estuvo bien, ya que Donnie, Marie y yo estábamos locos con T.Y.
Él era bastante guay para un niño mayor: parecía conocer todo lo
que sucedía, y era uno de esos adultos raros con el que todos
podíamos relacionarnos. Por supuesto, a mama no le gustaba T.Y. –
al final, a ella no le gustaban muchos más allá de lo que le
gustaban el novio anterior de Sandie, Ron Honeywell. Eso era porque
Ron era atractivo, rico y mama sabía jodidamente bien que la vida de
un actor es inestable.
Me
froté los ojos y me estiré.
De
pronto me llegó que día era hoy: era el día de la edición del
nuevo disco de David Bowie: David Live. Los rumores decían que
incluiría canciones grabadas en el show al que fui con Marie y Paul.
Paul dijo que iba a ir a comprar una copia y la llevarla esta
mañana…mire al reloj de nuevo y gemí. Debería estar aquí en
unos minutos.
Salí
de la cama de un salto y me miré al espejo. ¡Oh, Jesús!
El maquillaje de la noche anterior manchaba toda mi cara, y mi pelo
era un espectáculo horroroso: estaba aplastado a un lado de mi cara
y sobresalía por el otro. La máscara había manchado mis mejillas,
y se me ocurrió que parecía una versión de la era espacial de Baby
Jane.
‘¡Tienes
un aspecto de mierda, Cherie!’
La
voz de Marie me hizo saltar. Ni me di cuenta si estaba de pie delante
de mí. Incluso siendo primera hora de la mañana, se le veía
totalmente compuesta.
Arrugué
la nariz y puse mi voz más sarcástica. ‘¿DE VERDAD, Marie?
Bueno, gracias por recordármelo’
Ella
se rio. Aunque ambas nos fastidiábamos todo el rato, no había
verdadera animosidad entre nosotras. En realidad, hay una parte de mi
que se resiente de lo bien que se adaptaba Marie, y lo bien que
encajaba con los chicos populares en la escuela. Había veces que sin
esfuerzo por su parte; nunca la pillé con la más mínima pinta de
estar descontrolada. Era más que nada rivalidad amistosa. Aún era
mi hermana gemela, y eso es algo que se lleva tan en el fondo que
seguramente es indescifrable para la mayoría de las personas.
Marie
empezó a hacer su cama, mientras la hacía dijo por casualidad, ‘Oh
si…. uh, Paul acaba de llamar’
‘¿Y…?’
‘Y,
uh, dijo que tenía el disco de Bowie y que estaría aquí en 15
minutos’
‘Oh,
MIERDA’ grite, me apresure fuera de la habitación para encerrarme
en el baño. Cuando Salí
una hora y media después, era una Cherie totalmente nueva. Me había
transformado: mi pelo estaba fijado, perfecto, como el de Bowie en la
portada de Aladdin Sane, solo que rubio platino. El maquillaje de la
noche anterior se había limpiado y en su lugar había sombra de ojos
azul, línea en los ojos y colorete rosáceo. En mis labios había
aplicado brillo rosa. Por supuesto que no llevaba lápiz de labios –
principalmente por que Bowie no lo llevaba.
Entre
dentro del cubil. Marie y Paul estaban pasando el rato. Corrí hacia
Paul y le rodeé con mis brazos, chillando ‘¡déjame verlo!’.
Paul sacó el disco de su bolsa de papel y me lo alcanzó. Murmuró,
‘aquí lo tienes…’ a través de sus dientes apretados. Sostuve
el álbum sin aliento, pasando los pulgares por la funda de la
portada, ‘Oh, dios mío’ suspiré, ‘es maravilloso…’
Marie
me miró con esa mezcla familiar de pena e indulgencia. A ella le
gustaba Bowie también, pero consideraba mi obsesión con el Duque
Blanco en la frontera de lo insano. La imagen de la portada era una
de las más bonitas que había visto nunca: Bowie, vestido con un
traje zoot que había llevado en el concierto, posando en el
escenario. Tenía un aspecto increíble. La foto tenía un tinte azul
sobre ella, bañándola con un resplandor futurista de neón.
David
Bowie es el hombre más hermoso del planeta, pensaba mientras miraba
fijamente la imagen.
Paul
empezó a reírse con su risa extraña, pero sabía que estaba tan
excitado como yo. Paul era el único tío que conocía cuya obsesión
con todo sobre David Bowie podía , incluso, acercarse a la mía.
‘Espera a escucharlo’, dijo, ‘¡es INCREÍBLE!’
‘¡Vamos!’,
agarre del brazo a Paul e intente llevarle a mi habitación, ‘¡Vamos
a mi cuarto a escucharlo!’ El sacudió su cabeza, e hizo sonar las
llaves de su coche.
‘No
puede ser. Tengo algunas cosas que hacer antes de la fiesta de esta
noche. ¿Necesitáis que os lleven?
Marie
meneo su cabeza. ‘No, Vickie nos recogerá. La estamos ayudando a
instalarse…’
Me
estaba dirigiendo a la habitación, así que los respondí. Vale,
gracias, Paul, ¡nos vemos después!’
Entre
en la habitación y saque el disco de su carpeta. Agarrando el
brillante disco en mis manos, lo examine cuidadosamente buscando
imperfecciones. Después, suavemente, lo situé en el tocadiscos.
Puse la aguja sobre el surco, me coloqué los cascos, y me recosté
sobre mi hamaca. Podía escuchar al público gritar llenando mi
cabeza, haciendo a mi estómago revolotear ante la expectativa. Cerré
mis ojos, casi era como si estuviese allí de nuevo. Cuando la música
comenzó, tuve la extraña sensación de estar flotando… cambiada…
transportada.
Antes
de la fiesta, decidí
que un cambio de atuendo estaría bien. Tenía un escandaloso traje
plateado, pero después de ver lo atractivo que salía Bowie en la
portada de David Live, decidí ir con traje y corbata. Era de segunda
mano de mi hermano, pequeño y ajustado en todos los sitios
adecuados, pero estaba un poco desanimada ya que no era un verdadero
traje zoot, aunque tenía que admitir que tenía un nivel bastante
bueno. Hice una pose frente al espejo y me sonreí a mí misma.
Eran
las 8 en punto y Marie estaba en la habitación preparándose
conmigo. Ella iba con unos vaqueros azules, una camiseta de manga
larga, botas y un cinturón. Demasiado conservador para mi gusto,
pero tenía que admitir que tenía buen aspecto para ser una chica
surfer. T.Y. llamó y se asomó a la habitación, sonriéndonos
indulgentemente. Parecía un padre cariñoso. Yo sabía que T.Y.
quería niños, pero Sandie estaba totalmente en contra. Todavía
creo que era porque Marie y yo habíamos tirado al baño sus muñecas
favoritas cuando éramos pequeñas. No lo hicimos por maldad –
estábamos intentando darles un baño. Pero Sandie se lo tomó a mal,
y creo honestamente que eso le quito la idea de tener niños para
siempre.
‘¡Cheriie-zee!’
gritó con esa voz de estrella de cine diciendo, ‘¡mírate!,
¡tienes una pinta genial, cariño!’
‘¡Oh,
gracias T.Y.!’ sonreí con un arrebato de orgullo. Normalmente no
recibía ese tipo de afirmaciones sobre la forma en la que vestía
esos días, así que cuando sucedía, me hacía sentir bastante
especial. T.Y. miro a Marie que le miraba de forma expectante con su
ceja levantada.
‘¡Y
mira a Mariee-zee!’ T.Y. sonrió, ‘¡parece maravillosa!’ ‘Te
amamos, Tony…’ sonrió Marie mientras seguía con su maquillaje.
T.Y.
se metió en la habitación, vestido con su uniforme de pantalones
rayados y traje color marrón. Parecía como si hubiese vuelto de un
retiro espiritual en la India, T.Y. era un espíritu libre de la
costa oeste. Nada parecía afectarle, e incluso su actitud hacia el
trabajo era bastante relajada. Ni siquiera la flagrante objeción de
mama hacía su relación con Marie podía hacerle temblar. T.Y. se lo
tomaba todo con calma. Seguro que asistía a clases de
interpretación, trabajaba de vez en cuando, pero no salía a
patearse el asfalto en busca de trabajo como mi hermana Sandie hacía.
Tony era más feliz con solo sentarse y dejar que el universo se
encargue de sí mismo. Tenía una hija de un anterior matrimonio que
tendría nuestra edad, así siempre era divertido cuando intentaba
ser paternal con nosotras. Al final, aclaró su garganta. ‘Ahora,
chicas, ehmm…’ dijo, poniendo su voz más responsable. ‘No sé
qué conseguís en esas fiestas…si os tomáis una cerveza, o si le
dais una calada a un porro’.
Escuchar
a Tony hablarnos de hierba me hizo sonreír. Siempre era divertido
cuando una persona mayor intentaba hablarnos sobre drogas, incluso
Tony, que era un fiestero. Él nos permitió una vez hacer una fiesta
a la que invitamos a todos nuestros amigos de la escuela. Incluso nos
proporcionó la cerveza. En unas pocas horas la casa estaba llena de
quinceañeros tambaleándose e incapacitados vomitando y llorando, y
allí estaba T.Y. caminando sin temor entre ellos. Sabía que al
menos T.Y. sabía de qué estaba hablando. Mi madre intentó tener
esa conversación conmigo y no podía tomármela en serio. A los 15
años, sentía que sabía más de drogas que ella.
‘Vale’
– T.Y. sonrió, ‘No estoy tratando de entrar en tus asuntos. Solo
quiero que este bien…’
Se
metió la mano en el bolsillo de su camisa y sacó un par de enormes
pastillas. ‘toma estas’, dijo. ‘Son vitaminas. Te harán
sentirte mucho mejor por la mañana…’
Me
arrojo una píldora y la cogí. Lo repitió con Marie. Le miramos y
pensé que T.Y. tenía que ser el adulto más guay que había
conocido. Si mi madre supiese que bebía o tomaba drogas, me hubiese
castigado para siempre. Todo lo que preocupaba a T.Y. era asegurarse
de que no tuviese resaca. La vuelta a la salud es algo en lo que él
y Sandie habían estado metidos desde hace tiempo. Al salir, puso un
puñado de píldoras ovaladas de color melocotón en la mesita de
noche.
‘Son
enzimas de papaya’ nos contó, ‘son buenas para la digestión’
y mostró esa sonrisa de estrella y salió de la habitación,
cerrando la puerta detrás de él.
Para
matar un poco el tiempo, Marie y yo decidimos ir a la sala de recreo
y jugar un rato al billar. Mama estuvo de acuerdo en dejarnos
convertir el garaje en una sala de recreo cuando cumplimos 14 años.
Pintamos un mural en una pared, con una escena fantástica y loca de
la prehistoria. Con colores fluorescentes en remolino. Pintamos un
dragón devorando una mujer desnuda con un bebe en sus brazos. Por
detrás había un volcán en erupción echando lava de color neón
roja, con varias estrellas, planetas y criaturas volando sobre la
escena. También teníamos un sofá, la mesa de billar, y lo mejor
era una escalera que conducía a un segundo piso con una cama, una
lampara de lava, una mesa… era por si necesitabas pasar la noche.
Marie
tenía un nuevo novio, Steve, que vivía calle abajo. Los pille una
vez, besándose. Tan asqueada como vi a mi hermana con un tío, al
menos era mejor que estar con Derek. No le habíamos visto desde la
violación. No verle alrededor convirtió en un infierno lo fácil
que era pretender que nunca sucedió.
Con
un golpe seco metí la bola blanca en el agujero de la esquina.
‘¡Maldita sea!’, se río Marie diciendo, ‘¡Muy buena, tonta!’
Con
Marie ganándome al billar como siempre, fue un alivio cuando escuche
a Vickie tocando el claxon afuera.
‘Oh,
duro golpe’, sonreí, ‘acabare machacándote la próxima vez…’
Marie
me dio un tirón de orejas, dijimos adiós a Sam y T.Y. antes de
saltar dentro del Chevy rojo de Vickie.
Vickie
era una buena amiga. Tenia 18 años y acababa de graduarse en el
instituto. Yo quería dejar la escuela, ella me recogería en su
coche y nos iríamos a perder el tiempo, salir por ahí y escuchar
música… La gente decía que podríamos haber sido hermanas, y era
verdad: el parecido era realmente asombroso, incluso se había
cortado el pelo en forma de melena cuando yo lo hice… aunque limitó
el teñido a los colores del arco iris.
Vickie
estaba radiante cuando me metí en el coche con el traje y corbata.
‘Whoa’, dijo ella, ‘Cherie - ¡pareces tan radical! ¡Tía,
pareces como David Bowie en femenino!’
Si
hubo algún elogio que garantizaba hacerme sentir increíble cuando
tenía 15 años, era ese. Me mire en el reflejo de la ventana,
sonriendo. Si, pensé para mi misma, SOY David Bowie en femenino.
Después de todo, podía moverme como él, y podía cantar encima de
todos sus discos perfectamente.
‘Maldita
sea, ¡SOY David Bowie!’ anuncie.
Marie
hizo una mueca y puso sus ojos en blanco. ‘Eres muy rarita, Cherie,
lo juro por Dios’
‘Que
te jodan’, la conteste, arrugando mi nariz. Ella dobló sus brazos
y se asomó por la ventana. Podía sentir la rabia burbujeando en mi
pecho. Dolía porque se que ella pensaba de verdad que yo era rara;
no era solo burla fraternal. Así era como teníamos que aguantarnos
Marie y yo cuando ella salía con sus ‘populares’ amigos. Vale,
QUE LES JODAN, pensé, esta noche me voy a divertir. Nadie me la va a
arruinar – ni siquiera Marie.
Vickie
vivía con su madre en una modesta casa en Sherman Oaks. Pero este
fin de semana su madre no estaba, así que Vickie decidió que era
una buena oportunidad para celebrar una fiesta por todo lo alto.
‘Entonces,
¿Quién viene esta noche?’ Preguntó Marie cuando llegamos a casa
de Vickie.
‘Ah…
mucha gente. Danny, Paul, Gail… unos pocos más…’
Conocía
a Gail por Marie. Ella era extraña, sin ninguna duda. Se había
quedado en la década de los 30, llevaba el pelo bastante corto, esos
rizos sueltos presionaban su cabeza. Ella tenía hombros estrechos y
caderas anchas y era un poco desgarbada y torpe. Al igual que yo,
causaba dobles lecturas sobre la gente cuando entraba en una
habitación.
Salimos
del coche y Marie dijo, ‘sabes, Gail y yo fuimos de tiendas el otro
día por Hollywood Boulevard. Tía, se conoce todas las tiendas
guays. Es una chica bastante bonita y moderna, ¿sabes? Pero también
es fuerte. Íbamos caminando por la calle y un gilipollas se detuvo
junto a nosotras aullando y gritando por la ventana ¡LESBIANAS!
¿Sabéis lo que hizo Gail? Persiguió a esos imbéciles por la calle
gritándoles ¡QUE TE JODAN, Jodido MARICA! ¡Tendrías que haber
visto al tipo! Parecía como si se fuese a cagar en los pantalones o
algo similar. No pudo salir de allí lo suficientemente rápido,
¡estuvo muy bien!
Vickie
se encogió de hombros, ‘¿Cuál es el problema?, ¡Gail es
lesbiana!’
‘¡Lo
se!’ se rio Marie, ‘Pero ella decía que era por mí!’
Adentro
yo estaba sacando patatas del cuenco cuando Vickie tiró de mí y
murmuro, ‘Tengo algo para ti’ y puso algo sobre mi mano, lo mire
y era una píldora blanca. Una píldora que era como una locura en
las fiestas de esa época – un quaalude. Sin vacilar la metí en mi
boca y la regué con la boca llena de ron y cola. ‘Embarcarme’
(Tomar metacualona con alcohol) se convirtió en uno de mis subidones
favoritos en esos días – cuando la mezcla de priva y pastillas era
la correcta, te sentías como si estuvieras chapoteando en el agua
caliente, liquido viscoso cuando caminabas y cada pegajoso paso te
enviaba pequeños escalofríos de éxtasis por tu espina dorsal como
petardos.
‘Gracias,
cariño’ le dije, ‘¡Esta fiesta va a ser explosiva!’
A
las 10, la fiesta estaba repleta y yo me sentía realmente bien.
Relajada, feliz y mi cabeza estaba nadando placenteramente. Cada vez
que alguien me hablaba, era como si sus palabras flotasen en mis
oídos, llegándome como oleadas telepáticas. El ritmo era fuerte, y
por un momento casi me entra el pánico… ¿sería demasiado fuerte?
Había visto a chicos pasarle – quiero decir, desplomarse
literalmente – cuando no podían manejar el subidón. Su vista se
desenfocaba y de repente notaban el suelo sobre sus caras,
golpeándose las narices o rompiéndose los dientes. O se arrastraban
a una esquina mientras el resto de los chicos dibujaban bigotes en su
cara mientras permanecían allí babeando.
Pero
no, yo no. Yo era David Bowie, ¿vale? Podía manejarlo. Podía
manejar cualquier cosa. Las luces eran tenues, el aire estaba
caliente y la sala estaba repleta de gente joven. Vi a Paul y Gail
sentados en el sofá. Los miré, con ojos pesados y somnolientos,
Gail me miraba fijamente, me detuve y la contemplé con admiración.
La gente pasaba entre nosotras, pero ella nunca aparto sus ojos de
mí. Su forma de mirarme hizo que me dieran escalofríos. Me sonrió,
sentí que mis labios se volvían hacia arriba, también, como si
estuviésemos conectadas de una extraña manera. Me sentí un poco
fuera de mi propio cuerpo, como si estuviera flotando encima de mi
misma, observando mis propios movimientos con el interés
independiente de un observador. Un estribillo familiar al piano
empezó a sonar, me di cuenta de que era ‘Candle in the Wind’ de
Elton John. Ya que me di cuenta de esto, empecé a balancearme
oníricamente con la música. Vi a Gail acercarse a mí, ignorando
todo a su alrededor, caminando directamente hacía a mí, poniendo su
mano sobre la mía dijo: ‘¿Te gustaría bailar?’
Sus
ojos como platos, grandes charcos de intensa oscuridad… y sentí la
repentina sacudida del vértigo, como si pudiera haber caído en esos
agujeros cavernosos… ‘Claro’ me escuché decir a mí misma.
Tiré de ella, Cherie… alguna parte distante de mi cerebro lo
estaba demandando. ¡Puedes tomar un quaalude!
Guio
mi mano, poniéndola en su cintura. Puso sus brazos sobre mis hombros
y se me acerco. Pude oler su perfume, sentir el calor radiando de su
cuerpo. Empezamos a balancearnos con la música. Sentí su aliento
cálido sobre mi nuca y noté un delicioso escalofrió recorriendo mi
espalda. La habitación estaba oscura, tan oscura que apenas podía
ver. Sentí su boca sobre mi oreja, la suave humedad de su lengua
sobre mi piel. Luego, aunque sin saber cómo sucedió, nos estábamos
besando. Nuestros labios se juntaron y pude saborearla, pude sentir
su lengua en mi boca. Me sentí como si fuese de otro planeta, la
combinación de priva, el quaalude, la música y Gail me estaban
dando una experiencia que me sacaba de mi cuerpo. Un escalofrío de
reconocimiento viajo a través de mi cuerpo – un camaleón,
andrógino, sin parecido con sus roles rígidamente definidos…
podía cambiar mi sexo de forma tan fácil como el color de mi pelo.
Me imagine que así era como Bowie se debería haber sentido cuando
él estaba con una mujer.
‘Ven
conmigo’, susurro Gail. Me tomo de la mano y me llevó fuera de la
pista de baile. Caminamos entre otras figuras oscuras en la
habitación mientras la canción terminaba, y ‘Vicious’ de Lou
Reed empezó. Caminamos por el pasillo, pasando entre parejas que se
besaban, y chavales fumados pasándose petas, riéndonos de forma
histérica…hacía el tubo fluorescente del baño. Entramos y Gail
cerró la puerta detrás de nosotros.
‘Ahora
te tengo toda para mí, murmuró’
En
la luz intensa del baño, de repente todo se puso en evidencia. Miré
a Gail y sonreí suavemente.
Joder,
¿Cuál es el problema? La bisexualidad mola. Todo el mundo lo es hoy
en día. Jure que nunca tendría miedo, ¿no?
Agarre
fuerte a Gail y la tire hacía mí, y cuando estábamos besándonos
con un abandono frenético, la empujé contra el muro y llevé mis
manos debajo de sus ropas, notando los suaves contornos de su cuerpo,
nuestro aliento caliente y acelerado, y acompasado una con otra… Ni
escuche como se abría la puerta del baño; no me entere de la
presencia de Vickie ya que Gail y yo nos besábamos furiosamente.
Vickie se mantuvo allí con su boca abierta, y me di cuenta de su
presencia cuando ella dijo, ‘Jesucristo, Gail, ¿Qué COÑO estás
HACIENDO?’
Me
quedé helada y nos separamos. Gail se dio la vuelta y se burlo de
Vickie. ‘¿Qué coño haces MIRANDO lo que estamos haciendo?’
Yo
estaba allí, con mi espalda sobre las frías baldosas, aturdida por
todo lo que estaba sucediendo. Mire a Vickie a través de los ojos
pesados, pero ella me estaba dando por culo, parecía como si fuese a
llorar. ‘¿Cherie?’ dijo suavemente.
No
dije ni una palabra. Era como si las palabras se perdiesen en el
camino desde mi cerebro a mi boca. Estaba impactada por lo molesta
que parecía estar. Vickie me frunció el ceño, y enfoco su ira
sobre Gail.
‘¡No
quiero que hagas esto!’ escupió, ‘¡Con Cherie no, ella está
borracha, maldita sea!’
Gail
paso un dedo por mi labio inferior y dijo, ‘bueno… me parece que
ella esta biiien, Vickie. Parece estar perfecta’.
Gail
me abrazó de nuevo y posó sus suaves labios sobre los míos.
Y cuando nos besamos, pude escuchar a Vickie llorando.
‘Gail
tienes que salir de aquí, AHORA, lo digo en serio - ¡quiero que te
VAYAS!’
Nos
separamos, Gail me miró fijamente, ‘Cherie, ¿quieres venir
conmigo?’
Vickie
se acercó y me rogó, ‘¡Cherie no!, por favor, ¡no!’
Mire
a Vickie y después a Gail, ‘te veré
por ahí, Vick’ dije antes de enfilar hacía la puerta con la mano
de Gail sobre la mía.
Pasamos
por entre los chicos por el pasillo. Estaba totalmente intrigada en
Gail. Desafortunadamente, Vickie, pobre Vickie, no lo entendía.
No en la forma en que lo hice. Pensaba en Bowie, Elton John, Lou
Reed. Si ellos podían salir y ser bisexuales, yo quería saber todo
sobre eso. Cielos, solo tenía 15 años. No sería una niña más.
Quería
experimentarlo. Quería
experimentarlo con ella.
Gail
me condujo a casa. Nos arrastramos hacía la sala de recreo subiendo
la escaleras hasta el segundo piso. Puse música, Bowie en plan
crooner, ‘It was a god-awful small affair…’ y caí
en la cama con Gail. Cuando nos besamos esta vez, había urgencia en
ello, una pasión que nos impulsó con su propio impulso. Podía oler
su piel, su perfume y la quería a ella. Quería eso. La sensación
era extraña y familiar de una forma extraña… Levanto sus caderas
y bajo sus pantalones…sentía
sus dedos recorrer mi pelo mientras besaba su cuerpo, bajando mi boca
bajo su vientre liso y plano… bajando, bajando hasta que alcance
los suaves rizos de su pelo…
Y
entonces - de forma impactante, como un sobresalto de una película
de horror – estaba despierta en la cama.
Era
por la mañana e iba a vomitar.
Un
rayo de sol estaba quemando mi cara, y mi boca estaba apestosa, seca.
Me dolía
mi cabeza y mi cuerpo. Mire hacia un lado somnolienta y de repente me
desperté
del todo. Había otra cabeza sobre la almohada. Gail estaba justo a
mi lado, durmiendo. De repente sentí que se me revolvían las tripas
cuando el suelo se me cayó encima.
¡OH,
DIOS!
Realmente
ha sucedido. No había sido un sueño erótico inducido por la droga.
Gail estaba durmiendo en la cama pegada a mí, y los recuerdos de la
noche empezaron a inundarme de nuevo. ¿Qué había hecho? Me puse de
pie tambaleándome y agarré mis ropas. El movimiento empezó a
despertar a Gail, la escuche murmurar, ‘¿Dónde vas?’ con una
voz somnolienta y alejada.
No
respondí. No pude. Todo lo que pude hacer fue descender las
escaleras y correr dentro de la casa. Me tambalee hacía la
habitación, convencida de que en cualquier momento iba a vomitar. Mi
cabeza estaba siendo golpeada por la priva y las pastillas. Así que
me tambaleé hasta la cama, vi a Marie sentada en la suya, mirándome
con un claro disgusto.
‘¿Dónde
ESTABAS, Cherie?’ ‘¿Dónde has pasado la noche?’ me
preguntaba. Me quedé allí, meciéndome hacia adelante y hacia atrás
en mis infiernos como un ciervo atrapado por los faros. Me sentía
como si mover un solo musculo me provocaría el vómito, seguro.
Quería que Marie tuviera lástima de mí, para ver lo patética que
me sentía, pero ella no lo veía. Ella siguió adelante, empujando
su ventaja.
‘¡Vickie
me dijo que te dejó con Gail!’ escupió, antes de añadir con un
murmullo de sorpresa. ‘¡Me lo ha dicho todo!’
Me
resbale de mi propia cama sentándome en el suelo. Descanse mi
palpitante cabeza entre mis manos.
‘¿Que
HAS HECHO con ella?, Cherie, ¿Qué HAS HECHO?’
Todo
lo que pude hacer es respirar, respirar. Me sentí como si fuese a
desmayarme, o solo caer muerta justo ahí en una mezcla de pena y
horror. Murmure, ‘Gail está en el garaje. Está durmiendo,
subiendo las escaleras…’
Marie
me miró fijamente con su mirada más fulminante. ‘¿Has dormido
con ella?’
Mire
a mi hermana, mi boca se abrió ligeramente. Me sentía como si me
hubieran abofeteado. Me pase la mayoría de mi infancia intentado
conseguir la aprobación de mi hermana gemela. No podía soportar
escucharla hablarme de esa manera. Me sentía sucia. Miré hacia otro
lado, y puse mi cabeza entre mis manos. Empecé a gemir para mí
misma.
‘Tu…
tu…’ pude escuchar la voz de Marie crujiendo mientras decía
‘¡Contestaras a mi pregunta!’
Con
eso, mi hermana salió de la habitación. Me puse de pie
tambaleándome ya que podía sentir las lagrimas brotando dentro de
mí, y la seguí hacia el salón, tratando de agarrarme a ella,
intentando explicarme –‘¡espera – Marie!. ¡escucha!’
Ella
se tambaleo, su cara estaba roja. Incandescente de furia. Sostuvo el
dedo tembloroso frente a mi cara y susurro. ‘Ya no te conozco,
Cherie, lo juro por dios, ¡No!. Estas enferma, ¿lo sabes?
¡ENFERMA!’
Me
quede allí, temblando. Podía sentir las lágrimas. No quería
llorar. No quería darle esa satisfacción. Pero no podía. Luego,
increíblemente, la situación empeoró. Escuchando el alboroto,
Sandie y T.Y. interrumpieron queriendo saber que estaba sucediendo.
Sandie se metió entre nosotras.
‘Oye,
¡tranquilas!’ gritó. ‘¿Qué está pasando?’
Sandie
se la quedo mirando, sus ojos húmedos con lágrimas. ‘¿Por qué
no le preguntas a ELLA?’
Mire
a Sandie y después a T.Y. T.Y. parecía realmente preocupado. Mire
de nuevo a Sandie y me estaba mirando expectante. Podía mirar sus
ojos clavados sobre mí, esperando una explicación. No podía
soportarlo más. Finalmente lo solté. ‘¡He pasado la noche con
una chica!’
Hubo
un momento de silencio y estupefacción en la sala. Y después
¡PLAS!, Sandie me dio un bofetón en toda la cara. No lo vi venir y
por un instante vi las estrellas. Después, incluso antes de saber
que había hecho, tenía a mi hermana mayor agarrada de la garganta,
empujándola contra la pared como una mujer salvaje.
‘¡No
vuelvas a pegarme nunca – NUNCA más!’ le grite.
Eche
mi puño atrás, para darle justo en la boca, pero me quede congelada
cuando vi la cara de terror de mi hermana. Antes de que nada
sucediera, me vi a mi misma elevada del suelo ya que T.Y. me agarro y
me alejo. ‘¡Ya es suficiente, chicas!, ¡ya es SUFICIENTE!’
Sandie
estaba llorando ahora, no pude contenerme más. Empecé a sollozar y
Salí
de la habitación, completamente mortificada. Salí
de la casa, y cuando estaba en la calle, me senté en el bordillo
sollozando más fuerte de lo que lo había hecho en toda mi vida.
Podía sentir mi corazón palpitando en mi pecho y me sentía como si
fuese a vomitar. La sensación de temor era total, y honestamente,
habría recibido a la muerte con los brazos abiertos en
ese momento. Todo mi mundo se sentía como si se hubiese derrumbado a
mi alrededor. Al final de la calle estaba el edifico del Banco
Lincoln, y me imagine como seria saltar desde lo alto, sentir el
oscuro viento silbar en mis oídos, sabiendo que una fracción de
segundo todo mi dolor acabaría de repente.
Sentí
una mano en mi hombro. Era T.Y. Me puse rígida y no le mire, pero se
sentó a mi lado de todos modos. Me quede mirando a la acera. Escuche
su voz diciendo, ‘¿Cómo va todo, Cherie-zee?’
Había
algo raro y reconfortante en su voz, pero yo aún lloraba, todavía
estaba destrozada por dentro. ‘Nada bueno, T.Y.’ Me las ingenie
para lloriquear.
‘Vamos,
cariño’, dijo, y sentí sus grandes manos sobre mi pelo, ‘tus
hermanas se calmarán. Quiero decir, mira, sé que te sientes como si
el fin del mundo fuese justo ahora. Pero no lo es. Ni de lejos’
‘Eso
es lo que te crees’, dije como una vocecilla temblorosa.
T.Y.
se encogió de hombros. ‘Odio tener que decírtelo, chica’, dijo,
‘pero la vida está llena de situaciones duras. Lo que importa es
como reaccionas ante ellas. ¿Sabes lo que acabas de tener? Acabas de
tener una experiencia de la que aprender, cariño. Eso es todo. En
realidad, cuando te pones manos a la obra, es bastante bueno, porque
ahora crecerás un poco más. Lo que sucedió la otra noche no es lo
más importante… es lo que aprendas de ello, y lo que hagas la
siguiente vez sí importa, ¿lo ves?’
Sollocé,
y aparte las lágrimas de mi cara con una mano temblorosa. T.Y. puso
una mano sobre mí y miró hacia el cielo. ‘Bonito día, ¿no?’
Dijo con voz de ensueño.
Nos
sentamos allí en silencio un rato. Luego me dirigí hacía él. ‘¿No
estas decepcionado conmigo?, ¿no?’
T.Y.
se rio profundamente, su dulce risa. ‘Oh, no, demonios, Cheriezee’
No estoy decepcionado de ningún modo. De hecho, estoy orgulloso
contigo. Acabas de acumular algo de experiencia en la vida real…’
En
algún lugar lejano escuche la puerta de un coche y un motor
acelerado. Era Gail yéndose, y al pasar delante de nosotros dos,
ella saludo por la ventana. La saludé débilmente con la mano,
observando el coche desparecer por la carretera.
T.Y.
se volvió hacía mí, ‘¿Quieres volver a entrar?’
Me
encogí de hombros y mire hacía el cielo. Me sentí como si me
hubiese quitado un gran peso de encima. Miré a T.Y. y le respondí,
‘Claro, T.Y., estoy preparada’
Me
tomó de la mano y entramos caminando a casa.

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