NEON ANGEL. Aprendiendo experiencias.

 
Era sábado por la mañana, primavera, y los malditos pájaros estaban cantando afuera de mi ventana. Gemí, me di la vuelta e intenté en vano impedirlo. No sirvió de nada; siguieron chirriando y ululando, así que abrí los ojos de mala gana. La luz del sol estaba entrando a través de la ventana, convirtiendo la habitación en un horno. Me senté y miré a la cama deshecha y vacía de Marie. El reloj me dijo que eran las 10 AM. Todavía estaba dolorida de festejar la noche anterior, pero podía escuchar voces que venían del cubil, así que me imagine que sería mejor levantarse.
La voz principal que pude escuchar pertenecía a T.Y. Tenía una voz estruendosa y teatral que paseaba por toda la casa. T.Y. era la abreviatura de Tony Young, y era el marido de mi hermana Sandie. Era alto y atractivo y tenía el tipo de buen aspecto escultural como el de los posters de las películas. Tenía pelo denso y negro, ojos de color avellana y - aunque sea un tópico decirlo – una sonrisa de un millón de dólares. Estaba en la treintena y era actor, por supuesto. En esos días tenía pequeños papeles en series como Misión Imposible y Star Trek. Volviendo a primeros de los 60s, tenía incluso su propio show de TV llamado The Gunslinger. Como sugería el título, era un western, en la línea de Gunsmoke y The Long Ranger.
Mi hermana Sandie era actriz. Había estado actuando profesionalmente desde los 16 años, y yo pensaba que era hermosa: tenía el pelo largo y rojo y los ojos azul glacial.
Sandie y T.Y. se conocieron en el set de Policewomen, una película de 1974 en la que ambos participaron. Han sido inseparables dese entonces. Mama había abandonado el país, para visitar a Wolfgang en Indonesia para unas semanas así que Sandie y T.Y. se quedaron para cuidarnos. Eso estuvo bien, ya que Donnie, Marie y yo estábamos locos con T.Y. Él era bastante guay para un niño mayor: parecía conocer todo lo que sucedía, y era uno de esos adultos raros con el que todos podíamos relacionarnos. Por supuesto, a mama no le gustaba T.Y. – al final, a ella no le gustaban muchos más allá de lo que le gustaban el novio anterior de Sandie, Ron Honeywell. Eso era porque Ron era atractivo, rico y mama sabía jodidamente bien que la vida de un actor es inestable.
Me froté los ojos y me estiré.
De pronto me llegó que día era hoy: era el día de la edición del nuevo disco de David Bowie: David Live. Los rumores decían que incluiría canciones grabadas en el show al que fui con Marie y Paul. Paul dijo que iba a ir a comprar una copia y la llevarla esta mañana…mire al reloj de nuevo y gemí. Debería estar aquí en unos minutos.
Salí de la cama de un salto y me miré al espejo. ¡Oh, Jesús! El maquillaje de la noche anterior manchaba toda mi cara, y mi pelo era un espectáculo horroroso: estaba aplastado a un lado de mi cara y sobresalía por el otro. La máscara había manchado mis mejillas, y se me ocurrió que parecía una versión de la era espacial de Baby Jane.
¡Tienes un aspecto de mierda, Cherie!’
La voz de Marie me hizo saltar. Ni me di cuenta si estaba de pie delante de mí. Incluso siendo primera hora de la mañana, se le veía totalmente compuesta.
Arrugué la nariz y puse mi voz más sarcástica. ‘¿DE VERDAD, Marie? Bueno, gracias por recordármelo’
Ella se rio. Aunque ambas nos fastidiábamos todo el rato, no había verdadera animosidad entre nosotras. En realidad, hay una parte de mi que se resiente de lo bien que se adaptaba Marie, y lo bien que encajaba con los chicos populares en la escuela. Había veces que sin esfuerzo por su parte; nunca la pillé con la más mínima pinta de estar descontrolada. Era más que nada rivalidad amistosa. Aún era mi hermana gemela, y eso es algo que se lleva tan en el fondo que seguramente es indescifrable para la mayoría de las personas.
Marie empezó a hacer su cama, mientras la hacía dijo por casualidad, ‘Oh si…. uh, Paul acaba de llamar’
¿Y…?’
Y, uh, dijo que tenía el disco de Bowie y que estaría aquí en 15 minutos’
Oh, MIERDA’ grite, me apresure fuera de la habitación para encerrarme en el baño. Cuando Salí una hora y media después, era una Cherie totalmente nueva. Me había transformado: mi pelo estaba fijado, perfecto, como el de Bowie en la portada de Aladdin Sane, solo que rubio platino. El maquillaje de la noche anterior se había limpiado y en su lugar había sombra de ojos azul, línea en los ojos y colorete rosáceo. En mis labios había aplicado brillo rosa. Por supuesto que no llevaba lápiz de labios – principalmente por que Bowie no lo llevaba.
Entre dentro del cubil. Marie y Paul estaban pasando el rato. Corrí hacia Paul y le rodeé con mis brazos, chillando ‘¡déjame verlo!’. Paul sacó el disco de su bolsa de papel y me lo alcanzó. Murmuró, ‘aquí lo tienes…’ a través de sus dientes apretados. Sostuve el álbum sin aliento, pasando los pulgares por la funda de la portada, ‘Oh, dios mío’ suspiré, ‘es maravilloso…’
Marie me miró con esa mezcla familiar de pena e indulgencia. A ella le gustaba Bowie también, pero consideraba mi obsesión con el Duque Blanco en la frontera de lo insano. La imagen de la portada era una de las más bonitas que había visto nunca: Bowie, vestido con un traje zoot que había llevado en el concierto, posando en el escenario. Tenía un aspecto increíble. La foto tenía un tinte azul sobre ella, bañándola con un resplandor futurista de neón.
David Bowie es el hombre más hermoso del planeta, pensaba mientras miraba fijamente la imagen.
Paul empezó a reírse con su risa extraña, pero sabía que estaba tan excitado como yo. Paul era el único tío que conocía cuya obsesión con todo sobre David Bowie podía , incluso, acercarse a la mía. ‘Espera a escucharlo’, dijo, ‘¡es INCREÍBLE!’
¡Vamos!’, agarre del brazo a Paul e intente llevarle a mi habitación, ‘¡Vamos a mi cuarto a escucharlo!’ El sacudió su cabeza, e hizo sonar las llaves de su coche.
No puede ser. Tengo algunas cosas que hacer antes de la fiesta de esta noche. ¿Necesitáis que os lleven?
Marie meneo su cabeza. ‘No, Vickie nos recogerá. La estamos ayudando a instalarse…’
Me estaba dirigiendo a la habitación, así que los respondí. Vale, gracias, Paul, ¡nos vemos después!’
Entre en la habitación y saque el disco de su carpeta. Agarrando el brillante disco en mis manos, lo examine cuidadosamente buscando imperfecciones. Después, suavemente, lo situé en el tocadiscos. Puse la aguja sobre el surco, me coloqué los cascos, y me recosté sobre mi hamaca. Podía escuchar al público gritar llenando mi cabeza, haciendo a mi estómago revolotear ante la expectativa. Cerré mis ojos, casi era como si estuviese allí de nuevo. Cuando la música comenzó, tuve la extraña sensación de estar flotando… cambiada… transportada.

Antes de la fiesta, decidí que un cambio de atuendo estaría bien. Tenía un escandaloso traje plateado, pero después de ver lo atractivo que salía Bowie en la portada de David Live, decidí ir con traje y corbata. Era de segunda mano de mi hermano, pequeño y ajustado en todos los sitios adecuados, pero estaba un poco desanimada ya que no era un verdadero traje zoot, aunque tenía que admitir que tenía un nivel bastante bueno. Hice una pose frente al espejo y me sonreí a mí misma.
Eran las 8 en punto y Marie estaba en la habitación preparándose conmigo. Ella iba con unos vaqueros azules, una camiseta de manga larga, botas y un cinturón. Demasiado conservador para mi gusto, pero tenía que admitir que tenía buen aspecto para ser una chica surfer. T.Y. llamó y se asomó a la habitación, sonriéndonos indulgentemente. Parecía un padre cariñoso. Yo sabía que T.Y. quería niños, pero Sandie estaba totalmente en contra. Todavía creo que era porque Marie y yo habíamos tirado al baño sus muñecas favoritas cuando éramos pequeñas. No lo hicimos por maldad – estábamos intentando darles un baño. Pero Sandie se lo tomó a mal, y creo honestamente que eso le quito la idea de tener niños para siempre.
¡Cheriie-zee!’ gritó con esa voz de estrella de cine diciendo, ‘¡mírate!, ¡tienes una pinta genial, cariño!’
¡Oh, gracias T.Y.!’ sonreí con un arrebato de orgullo. Normalmente no recibía ese tipo de afirmaciones sobre la forma en la que vestía esos días, así que cuando sucedía, me hacía sentir bastante especial. T.Y. miro a Marie que le miraba de forma expectante con su ceja levantada.
¡Y mira a Mariee-zee!’ T.Y. sonrió, ‘¡parece maravillosa!’ ‘Te amamos, Tony…’ sonrió Marie mientras seguía con su maquillaje.
T.Y. se metió en la habitación, vestido con su uniforme de pantalones rayados y traje color marrón. Parecía como si hubiese vuelto de un retiro espiritual en la India, T.Y. era un espíritu libre de la costa oeste. Nada parecía afectarle, e incluso su actitud hacia el trabajo era bastante relajada. Ni siquiera la flagrante objeción de mama hacía su relación con Marie podía hacerle temblar. T.Y. se lo tomaba todo con calma. Seguro que asistía a clases de interpretación, trabajaba de vez en cuando, pero no salía a patearse el asfalto en busca de trabajo como mi hermana Sandie hacía. Tony era más feliz con solo sentarse y dejar que el universo se encargue de sí mismo. Tenía una hija de un anterior matrimonio que tendría nuestra edad, así siempre era divertido cuando intentaba ser paternal con nosotras. Al final, aclaró su garganta. ‘Ahora, chicas, ehmm…’ dijo, poniendo su voz más responsable. ‘No sé qué conseguís en esas fiestas…si os tomáis una cerveza, o si le dais una calada a un porro’.
Escuchar a Tony hablarnos de hierba me hizo sonreír. Siempre era divertido cuando una persona mayor intentaba hablarnos sobre drogas, incluso Tony, que era un fiestero. Él nos permitió una vez hacer una fiesta a la que invitamos a todos nuestros amigos de la escuela. Incluso nos proporcionó la cerveza. En unas pocas horas la casa estaba llena de quinceañeros tambaleándose e incapacitados vomitando y llorando, y allí estaba T.Y. caminando sin temor entre ellos. Sabía que al menos T.Y. sabía de qué estaba hablando. Mi madre intentó tener esa conversación conmigo y no podía tomármela en serio. A los 15 años, sentía que sabía más de drogas que ella.
Vale’ – T.Y. sonrió, ‘No estoy tratando de entrar en tus asuntos. Solo quiero que este bien…’
Se metió la mano en el bolsillo de su camisa y sacó un par de enormes pastillas. ‘toma estas’, dijo. ‘Son vitaminas. Te harán sentirte mucho mejor por la mañana…’
Me arrojo una píldora y la cogí. Lo repitió con Marie. Le miramos y pensé que T.Y. tenía que ser el adulto más guay que había conocido. Si mi madre supiese que bebía o tomaba drogas, me hubiese castigado para siempre. Todo lo que preocupaba a T.Y. era asegurarse de que no tuviese resaca. La vuelta a la salud es algo en lo que él y Sandie habían estado metidos desde hace tiempo. Al salir, puso un puñado de píldoras ovaladas de color melocotón en la mesita de noche.
Son enzimas de papaya’ nos contó, ‘son buenas para la digestión’ y mostró esa sonrisa de estrella y salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de él.
Para matar un poco el tiempo, Marie y yo decidimos ir a la sala de recreo y jugar un rato al billar. Mama estuvo de acuerdo en dejarnos convertir el garaje en una sala de recreo cuando cumplimos 14 años. Pintamos un mural en una pared, con una escena fantástica y loca de la prehistoria. Con colores fluorescentes en remolino. Pintamos un dragón devorando una mujer desnuda con un bebe en sus brazos. Por detrás había un volcán en erupción echando lava de color neón roja, con varias estrellas, planetas y criaturas volando sobre la escena. También teníamos un sofá, la mesa de billar, y lo mejor era una escalera que conducía a un segundo piso con una cama, una lampara de lava, una mesa… era por si necesitabas pasar la noche.
Marie tenía un nuevo novio, Steve, que vivía calle abajo. Los pille una vez, besándose. Tan asqueada como vi a mi hermana con un tío, al menos era mejor que estar con Derek. No le habíamos visto desde la violación. No verle alrededor convirtió en un infierno lo fácil que era pretender que nunca sucedió.
Con un golpe seco metí la bola blanca en el agujero de la esquina. ‘¡Maldita sea!’, se río Marie diciendo, ‘¡Muy buena, tonta!’
Con Marie ganándome al billar como siempre, fue un alivio cuando escuche a Vickie tocando el claxon afuera.
Oh, duro golpe’, sonreí, ‘acabare machacándote la próxima vez…’
Marie me dio un tirón de orejas, dijimos adiós a Sam y T.Y. antes de saltar dentro del Chevy rojo de Vickie.
Vickie era una buena amiga. Tenia 18 años y acababa de graduarse en el instituto. Yo quería dejar la escuela, ella me recogería en su coche y nos iríamos a perder el tiempo, salir por ahí y escuchar música… La gente decía que podríamos haber sido hermanas, y era verdad: el parecido era realmente asombroso, incluso se había cortado el pelo en forma de melena cuando yo lo hice… aunque limitó el teñido a los colores del arco iris.
Vickie estaba radiante cuando me metí en el coche con el traje y corbata. ‘Whoa’, dijo ella, ‘Cherie - ¡pareces tan radical! ¡Tía, pareces como David Bowie en femenino!’
Si hubo algún elogio que garantizaba hacerme sentir increíble cuando tenía 15 años, era ese. Me mire en el reflejo de la ventana, sonriendo. Si, pensé para mi misma, SOY David Bowie en femenino. Después de todo, podía moverme como él, y podía cantar encima de todos sus discos perfectamente.
Maldita sea, ¡SOY David Bowie!’ anuncie.
Marie hizo una mueca y puso sus ojos en blanco. ‘Eres muy rarita, Cherie, lo juro por Dios’
Que te jodan’, la conteste, arrugando mi nariz. Ella dobló sus brazos y se asomó por la ventana. Podía sentir la rabia burbujeando en mi pecho. Dolía porque se que ella pensaba de verdad que yo era rara; no era solo burla fraternal. Así era como teníamos que aguantarnos Marie y yo cuando ella salía con sus ‘populares’ amigos. Vale, QUE LES JODAN, pensé, esta noche me voy a divertir. Nadie me la va a arruinar – ni siquiera Marie.
Vickie vivía con su madre en una modesta casa en Sherman Oaks. Pero este fin de semana su madre no estaba, así que Vickie decidió que era una buena oportunidad para celebrar una fiesta por todo lo alto.
Entonces, ¿Quién viene esta noche?’ Preguntó Marie cuando llegamos a casa de Vickie.
Ah… mucha gente. Danny, Paul, Gail… unos pocos más…’
Conocía a Gail por Marie. Ella era extraña, sin ninguna duda. Se había quedado en la década de los 30, llevaba el pelo bastante corto, esos rizos sueltos presionaban su cabeza. Ella tenía hombros estrechos y caderas anchas y era un poco desgarbada y torpe. Al igual que yo, causaba dobles lecturas sobre la gente cuando entraba en una habitación.
Salimos del coche y Marie dijo, ‘sabes, Gail y yo fuimos de tiendas el otro día por Hollywood Boulevard. Tía, se conoce todas las tiendas guays. Es una chica bastante bonita y moderna, ¿sabes? Pero también es fuerte. Íbamos caminando por la calle y un gilipollas se detuvo junto a nosotras aullando y gritando por la ventana ¡LESBIANAS! ¿Sabéis lo que hizo Gail? Persiguió a esos imbéciles por la calle gritándoles ¡QUE TE JODAN, Jodido MARICA! ¡Tendrías que haber visto al tipo! Parecía como si se fuese a cagar en los pantalones o algo similar. No pudo salir de allí lo suficientemente rápido, ¡estuvo muy bien!
Vickie se encogió de hombros, ‘¿Cuál es el problema?, ¡Gail es lesbiana!’
¡Lo se!’ se rio Marie, ‘Pero ella decía que era por mí!’
Adentro yo estaba sacando patatas del cuenco cuando Vickie tiró de mí y murmuro, ‘Tengo algo para ti’ y puso algo sobre mi mano, lo mire y era una píldora blanca. Una píldora que era como una locura en las fiestas de esa época – un quaalude. Sin vacilar la metí en mi boca y la regué con la boca llena de ron y cola. ‘Embarcarme’ (Tomar metacualona con alcohol) se convirtió en uno de mis subidones favoritos en esos días – cuando la mezcla de priva y pastillas era la correcta, te sentías como si estuvieras chapoteando en el agua caliente, liquido viscoso cuando caminabas y cada pegajoso paso te enviaba pequeños escalofríos de éxtasis por tu espina dorsal como petardos.
Gracias, cariño’ le dije, ‘¡Esta fiesta va a ser explosiva!’
A las 10, la fiesta estaba repleta y yo me sentía realmente bien. Relajada, feliz y mi cabeza estaba nadando placenteramente. Cada vez que alguien me hablaba, era como si sus palabras flotasen en mis oídos, llegándome como oleadas telepáticas. El ritmo era fuerte, y por un momento casi me entra el pánico… ¿sería demasiado fuerte? Había visto a chicos pasarle – quiero decir, desplomarse literalmente – cuando no podían manejar el subidón. Su vista se desenfocaba y de repente notaban el suelo sobre sus caras, golpeándose las narices o rompiéndose los dientes. O se arrastraban a una esquina mientras el resto de los chicos dibujaban bigotes en su cara mientras permanecían allí babeando.
Pero no, yo no. Yo era David Bowie, ¿vale? Podía manejarlo. Podía manejar cualquier cosa. Las luces eran tenues, el aire estaba caliente y la sala estaba repleta de gente joven. Vi a Paul y Gail sentados en el sofá. Los miré, con ojos pesados y somnolientos, Gail me miraba fijamente, me detuve y la contemplé con admiración. La gente pasaba entre nosotras, pero ella nunca aparto sus ojos de mí. Su forma de mirarme hizo que me dieran escalofríos. Me sonrió, sentí que mis labios se volvían hacia arriba, también, como si estuviésemos conectadas de una extraña manera. Me sentí un poco fuera de mi propio cuerpo, como si estuviera flotando encima de mi misma, observando mis propios movimientos con el interés independiente de un observador. Un estribillo familiar al piano empezó a sonar, me di cuenta de que era ‘Candle in the Wind’ de Elton John. Ya que me di cuenta de esto, empecé a balancearme oníricamente con la música. Vi a Gail acercarse a mí, ignorando todo a su alrededor, caminando directamente hacía a mí, poniendo su mano sobre la mía dijo: ‘¿Te gustaría bailar?’
Sus ojos como platos, grandes charcos de intensa oscuridad… y sentí la repentina sacudida del vértigo, como si pudiera haber caído en esos agujeros cavernosos… ‘Claro’ me escuché decir a mí misma. Tiré de ella, Cherie… alguna parte distante de mi cerebro lo estaba demandando. ¡Puedes tomar un quaalude!
Guio mi mano, poniéndola en su cintura. Puso sus brazos sobre mis hombros y se me acerco. Pude oler su perfume, sentir el calor radiando de su cuerpo. Empezamos a balancearnos con la música. Sentí su aliento cálido sobre mi nuca y noté un delicioso escalofrió recorriendo mi espalda. La habitación estaba oscura, tan oscura que apenas podía ver. Sentí su boca sobre mi oreja, la suave humedad de su lengua sobre mi piel. Luego, aunque sin saber cómo sucedió, nos estábamos besando. Nuestros labios se juntaron y pude saborearla, pude sentir su lengua en mi boca. Me sentí como si fuese de otro planeta, la combinación de priva, el quaalude, la música y Gail me estaban dando una experiencia que me sacaba de mi cuerpo. Un escalofrío de reconocimiento viajo a través de mi cuerpo – un camaleón, andrógino, sin parecido con sus roles rígidamente definidos… podía cambiar mi sexo de forma tan fácil como el color de mi pelo. Me imagine que así era como Bowie se debería haber sentido cuando él estaba con una mujer.
Ven conmigo’, susurro Gail. Me tomo de la mano y me llevó fuera de la pista de baile. Caminamos entre otras figuras oscuras en la habitación mientras la canción terminaba, y ‘Vicious’ de Lou Reed empezó. Caminamos por el pasillo, pasando entre parejas que se besaban, y chavales fumados pasándose petas, riéndonos de forma histérica…hacía el tubo fluorescente del baño. Entramos y Gail cerró la puerta detrás de nosotros.
Ahora te tengo toda para mí, murmuró’
En la luz intensa del baño, de repente todo se puso en evidencia. Miré a Gail y sonreí suavemente.
Joder, ¿Cuál es el problema? La bisexualidad mola. Todo el mundo lo es hoy en día. Jure que nunca tendría miedo, ¿no?
Agarre fuerte a Gail y la tire hacía mí, y cuando estábamos besándonos con un abandono frenético, la empujé contra el muro y llevé mis manos debajo de sus ropas, notando los suaves contornos de su cuerpo, nuestro aliento caliente y acelerado, y acompasado una con otra… Ni escuche como se abría la puerta del baño; no me entere de la presencia de Vickie ya que Gail y yo nos besábamos furiosamente. Vickie se mantuvo allí con su boca abierta, y me di cuenta de su presencia cuando ella dijo, ‘Jesucristo, Gail, ¿Qué COÑO estás HACIENDO?’
Me quedé helada y nos separamos. Gail se dio la vuelta y se burlo de Vickie. ‘¿Qué coño haces MIRANDO lo que estamos haciendo?’
Yo estaba allí, con mi espalda sobre las frías baldosas, aturdida por todo lo que estaba sucediendo. Mire a Vickie a través de los ojos pesados, pero ella me estaba dando por culo, parecía como si fuese a llorar. ‘¿Cherie?’ dijo suavemente.
No dije ni una palabra. Era como si las palabras se perdiesen en el camino desde mi cerebro a mi boca. Estaba impactada por lo molesta que parecía estar. Vickie me frunció el ceño, y enfoco su ira sobre Gail.
¡No quiero que hagas esto!’ escupió, ‘¡Con Cherie no, ella está borracha, maldita sea!’
Gail paso un dedo por mi labio inferior y dijo, ‘bueno… me parece que ella esta biiien, Vickie. Parece estar perfecta’.
Gail me abrazó de nuevo y posó sus suaves labios sobre los míos. Y cuando nos besamos, pude escuchar a Vickie llorando.
Gail tienes que salir de aquí, AHORA, lo digo en serio - ¡quiero que te VAYAS!’
Nos separamos, Gail me miró fijamente, ‘Cherie, ¿quieres venir conmigo?’
Vickie se acercó y me rogó, ‘¡Cherie no!, por favor, ¡no!’
Mire a Vickie y después a Gail, ‘te veré por ahí, Vick’ dije antes de enfilar hacía la puerta con la mano de Gail sobre la mía.
Pasamos por entre los chicos por el pasillo. Estaba totalmente intrigada en Gail. Desafortunadamente, Vickie, pobre Vickie, no lo entendía. No en la forma en que lo hice. Pensaba en Bowie, Elton John, Lou Reed. Si ellos podían salir y ser bisexuales, yo quería saber todo sobre eso. Cielos, solo tenía 15 años. No sería una niña más. Quería experimentarlo. Quería experimentarlo con ella.
Gail me condujo a casa. Nos arrastramos hacía la sala de recreo subiendo la escaleras hasta el segundo piso. Puse música, Bowie en plan crooner, ‘It was a god-awful small affair…’ y caí en la cama con Gail. Cuando nos besamos esta vez, había urgencia en ello, una pasión que nos impulsó con su propio impulso. Podía oler su piel, su perfume y la quería a ella. Quería eso. La sensación era extraña y familiar de una forma extraña… Levanto sus caderas y bajo sus pantalones…sentía sus dedos recorrer mi pelo mientras besaba su cuerpo, bajando mi boca bajo su vientre liso y plano… bajando, bajando hasta que alcance los suaves rizos de su pelo…
Y entonces - de forma impactante, como un sobresalto de una película de horror – estaba despierta en la cama.
Era por la mañana e iba a vomitar.
Un rayo de sol estaba quemando mi cara, y mi boca estaba apestosa, seca. Me dolía mi cabeza y mi cuerpo. Mire hacia un lado somnolienta y de repente me desperté del todo. Había otra cabeza sobre la almohada. Gail estaba justo a mi lado, durmiendo. De repente sentí que se me revolvían las tripas cuando el suelo se me cayó encima.
¡OH, DIOS!
Realmente ha sucedido. No había sido un sueño erótico inducido por la droga. Gail estaba durmiendo en la cama pegada a mí, y los recuerdos de la noche empezaron a inundarme de nuevo. ¿Qué había hecho? Me puse de pie tambaleándome y agarré mis ropas. El movimiento empezó a despertar a Gail, la escuche murmurar, ‘¿Dónde vas?’ con una voz somnolienta y alejada.
No respondí. No pude. Todo lo que pude hacer fue descender las escaleras y correr dentro de la casa. Me tambalee hacía la habitación, convencida de que en cualquier momento iba a vomitar. Mi cabeza estaba siendo golpeada por la priva y las pastillas. Así que me tambaleé hasta la cama, vi a Marie sentada en la suya, mirándome con un claro disgusto.
¿Dónde ESTABAS, Cherie?’ ‘¿Dónde has pasado la noche?’ me preguntaba. Me quedé allí, meciéndome hacia adelante y hacia atrás en mis infiernos como un ciervo atrapado por los faros. Me sentía como si mover un solo musculo me provocaría el vómito, seguro. Quería que Marie tuviera lástima de mí, para ver lo patética que me sentía, pero ella no lo veía. Ella siguió adelante, empujando su ventaja.
¡Vickie me dijo que te dejó con Gail!’ escupió, antes de añadir con un murmullo de sorpresa. ‘¡Me lo ha dicho todo!’
Me resbale de mi propia cama sentándome en el suelo. Descanse mi palpitante cabeza entre mis manos.
¿Que HAS HECHO con ella?, Cherie, ¿Qué HAS HECHO?’
Todo lo que pude hacer es respirar, respirar. Me sentí como si fuese a desmayarme, o solo caer muerta justo ahí en una mezcla de pena y horror. Murmure, ‘Gail está en el garaje. Está durmiendo, subiendo las escaleras…’
Marie me miró fijamente con su mirada más fulminante. ‘¿Has dormido con ella?’
Mire a mi hermana, mi boca se abrió ligeramente. Me sentía como si me hubieran abofeteado. Me pase la mayoría de mi infancia intentado conseguir la aprobación de mi hermana gemela. No podía soportar escucharla hablarme de esa manera. Me sentía sucia. Miré hacia otro lado, y puse mi cabeza entre mis manos. Empecé a gemir para mí misma.
Tu… tu…’ pude escuchar la voz de Marie crujiendo mientras decía ‘¡Contestaras a mi pregunta!’
Con eso, mi hermana salió de la habitación. Me puse de pie tambaleándome ya que podía sentir las lagrimas brotando dentro de mí, y la seguí hacia el salón, tratando de agarrarme a ella, intentando explicarme –‘¡espera – Marie!. ¡escucha!’
Ella se tambaleo, su cara estaba roja. Incandescente de furia. Sostuvo el dedo tembloroso frente a mi cara y susurro. ‘Ya no te conozco, Cherie, lo juro por dios, ¡No!. Estas enferma, ¿lo sabes? ¡ENFERMA!’
Me quede allí, temblando. Podía sentir las lágrimas. No quería llorar. No quería darle esa satisfacción. Pero no podía. Luego, increíblemente, la situación empeoró. Escuchando el alboroto, Sandie y T.Y. interrumpieron queriendo saber que estaba sucediendo. Sandie se metió entre nosotras.
Oye, ¡tranquilas!’ gritó. ‘¿Qué está pasando?’
Sandie se la quedo mirando, sus ojos húmedos con lágrimas. ‘¿Por qué no le preguntas a ELLA?’
Mire a Sandie y después a T.Y. T.Y. parecía realmente preocupado. Mire de nuevo a Sandie y me estaba mirando expectante. Podía mirar sus ojos clavados sobre mí, esperando una explicación. No podía soportarlo más. Finalmente lo solté. ‘¡He pasado la noche con una chica!’
Hubo un momento de silencio y estupefacción en la sala. Y después ¡PLAS!, Sandie me dio un bofetón en toda la cara. No lo vi venir y por un instante vi las estrellas. Después, incluso antes de saber que había hecho, tenía a mi hermana mayor agarrada de la garganta, empujándola contra la pared como una mujer salvaje.
¡No vuelvas a pegarme nunca – NUNCA más!’ le grite.
Eche mi puño atrás, para darle justo en la boca, pero me quede congelada cuando vi la cara de terror de mi hermana. Antes de que nada sucediera, me vi a mi misma elevada del suelo ya que T.Y. me agarro y me alejo. ‘¡Ya es suficiente, chicas!, ¡ya es SUFICIENTE!’
Sandie estaba llorando ahora, no pude contenerme más. Empecé a sollozar y Salí de la habitación, completamente mortificada. Salí de la casa, y cuando estaba en la calle, me senté en el bordillo sollozando más fuerte de lo que lo había hecho en toda mi vida. Podía sentir mi corazón palpitando en mi pecho y me sentía como si fuese a vomitar. La sensación de temor era total, y honestamente, habría recibido a la muerte con los brazos abiertos en ese momento. Todo mi mundo se sentía como si se hubiese derrumbado a mi alrededor. Al final de la calle estaba el edifico del Banco Lincoln, y me imagine como seria saltar desde lo alto, sentir el oscuro viento silbar en mis oídos, sabiendo que una fracción de segundo todo mi dolor acabaría de repente.
Sentí una mano en mi hombro. Era T.Y. Me puse rígida y no le mire, pero se sentó a mi lado de todos modos. Me quede mirando a la acera. Escuche su voz diciendo, ‘¿Cómo va todo, Cherie-zee?’
Había algo raro y reconfortante en su voz, pero yo aún lloraba, todavía estaba destrozada por dentro. ‘Nada bueno, T.Y.’ Me las ingenie para lloriquear.
Vamos, cariño’, dijo, y sentí sus grandes manos sobre mi pelo, ‘tus hermanas se calmarán. Quiero decir, mira, sé que te sientes como si el fin del mundo fuese justo ahora. Pero no lo es. Ni de lejos’
Eso es lo que te crees’, dije como una vocecilla temblorosa.
T.Y. se encogió de hombros. ‘Odio tener que decírtelo, chica’, dijo, ‘pero la vida está llena de situaciones duras. Lo que importa es como reaccionas ante ellas. ¿Sabes lo que acabas de tener? Acabas de tener una experiencia de la que aprender, cariño. Eso es todo. En realidad, cuando te pones manos a la obra, es bastante bueno, porque ahora crecerás un poco más. Lo que sucedió la otra noche no es lo más importante… es lo que aprendas de ello, y lo que hagas la siguiente vez sí importa, ¿lo ves?’
Sollocé, y aparte las lágrimas de mi cara con una mano temblorosa. T.Y. puso una mano sobre mí y miró hacia el cielo. ‘Bonito día, ¿no?’ Dijo con voz de ensueño.
Nos sentamos allí en silencio un rato. Luego me dirigí hacía él. ‘¿No estas decepcionado conmigo?, ¿no?’
T.Y. se rio profundamente, su dulce risa. ‘Oh, no, demonios, Cheriezee’ No estoy decepcionado de ningún modo. De hecho, estoy orgulloso contigo. Acabas de acumular algo de experiencia en la vida real…’
En algún lugar lejano escuche la puerta de un coche y un motor acelerado. Era Gail yéndose, y al pasar delante de nosotros dos, ella saludo por la ventana. La saludé débilmente con la mano, observando el coche desparecer por la carretera.
T.Y. se volvió hacía mí, ‘¿Quieres volver a entrar?’
Me encogí de hombros y mire hacía el cielo. Me sentí como si me hubiese quitado un gran peso de encima. Miré a T.Y. y le respondí, ‘Claro, T.Y., estoy preparada’
Me tomó de la mano y entramos caminando a casa.

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