NEON ANGEL. El tornado naranja.

 
Hubo un momento en el que me di cuenta de que podías salirte con la tuya en casi todo, siempre que lo hicieras con la suficiente convicción. Cuando al principio cambie mi aspecto, los chavales de la escuela no sabían como manejarlo. Supongo que la mayoría pensaba que me había vuelto loca, pero no dejé que me molestara. En realidad, secretamente disfrutaba de que ellos me tuviesen miedo. Incluso Marie había salido en mi defensa cuando los niños intentaban venir a por mí: recuerdo que un chico me arrojó una manzana, golpeándome en la cabeza. Antes incluso de que reaccionase, Marie saltó sobre él, dándole una patada en el culo. Pero lentamente, con pasos apenas perceptibles, empezaron a acercarse a mí. Cuando se dieron cuenta que su opinión sobre mis pintas no me importaba lo más mínimo. Algún tipo de respeto me rodeo en la escuela. Pronto empezaron a hablarme de nuevo… incluso se sentaban conmigo a la hora del almuerzo.
Big Red era más agradable también.
Incluso, antes de empezar la clase, alguien me toco en el hombro. Me di la vuelta y allí de pie, más grande y feo que nunca estaba Big Red. Me cruce de brazos y me quede mirándole.
Uh, Cherie…’ dijo ella con su cara registrando confusión total al ver el rayo, el pelo y el traje.
Yo no dije ni una palabra.
Yo, uh…’ Big Red miraba a los lados, y entonces dejo caer su voz con un ronco susurro. ‘Quería decirte… que lo siento. Que estamos bien, ¿de acuerdo?’
Me miro como si estuviera esperando una respuesta. No dije nada. Solo la mire como si tuviese dos cabezas.
Uh…’, continuo Big Red, ‘¿Estamos bien o no?’
La mire por un instante. Luego me di la vuelta y me fui caminando, dejándola allí de pie con su boca abierta.
Después de eso, tuve noticias de otras personas que se estaban cortando el pelo con mechones y tomando prestadas cosas de mi look. Había pasado del terror adolescente a creadora de tendencias en menos de un año. Al principio, me cabreó; todos esos chavales cuadriculados que se burlaban de mí y llamándome de todo y de repente tiñen su pelo y se visten como pequeños glam rockers. Pero después empecé a ver el lado divertido. Esa fue una valiosa lección en la mentalidad de la gente.
Había una parte en lo profundo de mí, que casi echaba de menos ser una rebelde en la escuela. Al contrario, la parte punk de mi misma disfrutaba odiando a todo el mundo. Todavía me imaginaba que había bastante gente ahí fuera a la que odiar. Siempre hay algo a lo que patear. Que estuviera en una situación más fácil en la escuela no significaba que los Dereks de este mundo hubieran desaparecido.
No iría al Rodney club nunca más. Lo cerraron definitivamente. El lugar se había convertido en un imán para todo tipo de atención negativa, y de repente estaba envuelto de una nube de problemas legales y económicos. Algunas personas decían que el Rodney murió el día que Rodney permitió a Chuck E. Starr pinchar música disco, rompiendo la hegemonía del glam-rock en el club. Por supuesto que el hecho de que siempre estuviese lleno hasta los topes de chavales menores de edad fumados y bebidos no ayudo mucho. Todo lo que se necesitó fue que Iggy Pop se dejara caer por el club unas pocas veces, y después la prensa empezó a escribir de la escena del Rodney en su forma típicamente histérica y exagerada. Una vez que esto sucedió, el destino del club estaba prácticamente sellado. Una vez que el club cerró, Chuck E. Starr empaquetó sus discos y se mudó al Sugar Shack.
Desde la muerte del Rodney’s,, las perras glitter, la era espacial, la juventud, los malditos y los glamurosos se dispersaron por todo Hollywood. Algunos se hicieron groupies a tiempo completo, acampando afuera de las habitaciones de los hoteles intentando desesperadamente conseguir el miembro de una banda – cualquier banda – mientras que otros se pasaron a las drogas y al alcohol. Yo, seguí con la música y acabé parando en el Sugar Shack.
El Sugar Shack era de muchas maneras la continuación de lo que sucedía en el Rodney’s English Disco pero con una gran diferencia: te pedían el carnet, se aseguraban de que eras mayor de edad antes de dejarte entrar, lo cual fue un cambio interesante de las circunstancias normales. Paul iba habitualmente al Sugar Shack conmigo; Marie también. Todo el mundo nos conocía en el Sugar Shack en esa época. Habíamos cultivado la imagen más escandalosa, y siempre había ejércitos de chavales que basaban sus pintas en como vestíamos Marie y yo. Nos enamoramos, nos rompieron el corazón y rompimos corazones en el Sugar. El Sugar Shack proporciono la banda sonora más genial a la infancia que te puedas imaginar.
Ya que mama y Wolfgang se habían vuelto más y más serios, y mama pasaba más tiempo fuera de casa, el Sugar Shack se convirtió en lo más parecido que tuve a una vida familiar estable. Conocía a todo el mundo que iba allí con regularidad. La mayoría de las veces iba yo sola, para bailar, hacer nuevos amigos, mirar y ser parte de su atmósfera carnavalesca.
Fue en el Sugar Shack donde conocí al tío que – para bien o para mal – cambiaría mi vida para siempre.
No servían alcohol en el Sugar Shack, y esa noche estaba sentada en la barra sorbiendo una coca-cola. El club era pequeño, y siempre estaba lleno de chavales. En ese momento Chuck E. Star estaba pinchando música disco, así que me salí de la pista para darme un respiro, pero sabía que pronto pondría las favoritas del público como ‘The Time Warp’ o ‘Suffragette City’ y los chavales se alinearían con sus mejores pasos de baile, mirándose a si mismos en los espejos de las columnas mientras bailaban. Por supuesto, aunque no servían alcohol no quiere decir que los chavales no lo bebieran: salían muchas veces al parking y engullían todo en frascos llenos de priva robada a sus padres de sus muebles bar, Colt 45, Mad Dog 20/20, antes de entrar tambaleándose y desplomándose. También había favoritismo con los Quaaludes y escaleras arriba podías ver supervivientes de la escena glam – tipos con grandes plataformas color rojo fuego y pelo y sus mejores atuendos a lo Ziffy Stardust tambaleándose totalmente marginados, besándose entre ellos y metiéndose en todo tipo de problemas. Me gustaban mucho los quaaludes, pero el alcohol no estaba hecho para mí. Veía el espectáculo de esos chicos borrachos, llorando, vomitando y peleándose un poco patético. No, yo estaba allí para disfrutar con la música… y la música era increíble. En ese momento cientos de chavales estaban en la pista de baile, haciendo sus mejores bailes con ‘Love to Love You’ de Donna Summer. Estaba observando, fumando un cigarro y admirando el océano de gente hermosa. Siempre podía ver unas pocas bajas por la priva entre el público y me reía para mis adentros. No todo el mundo podía manejar el alcohol como mi padre lo hacía.
Hola’, dijo una voz a mi derecha. Tenía una calidad teatral en ciernes que me sobresalto. Me di cuenta de que quizás había algún asqueroso al azar intentando hacer un movimiento sobre mí, así que me volví para mandarle a tomar por culo, pero cuando clave mis ojos en la figura pegada a mí, me paré. Me di cuenta de inmediato que no era un asqueroso normal. Para empezar, no tenia menos de 21 años. ¡Ni de lejos! Extrañamente, era alto – realmente alto – y vestía el traje naranja brillante más feo y hortera en el que había puesto mis ojos nunca. El traje parecía sucio y arrugado ya que se había despertado con él puesto. Parecía un extraño cruce entre una mandarina y Lurch de la familia Adams. Debajo de las parpadeantes luces del club parecía que llevaba maquillaje y era demasiado viejo para mí. Como alguien enfermo, ¡un abuelo travestido! Tenía un aspecto tan extraño y rústico que empecé a reírme. Parecía no perturbarse, pensé; seguía mirándome fijamente, radiando ese aire de exagerada importancia. No, ese tipo no era una criatura corriente. Era una criatura extraordinaria.
Te he visto por aquí’, dijo la mandarina Lurch, ‘vienes mucho por aquí, ¿No?
Si, le dije, volviéndome sobre mi refresco para hacerle ver que la conversación había terminado. En vez de pillar la indirecta, continuo allí de pie sonriéndome. Empecé a tener un sentimiento de incomodidad. No me gustaba la forma en que ese tipo me estaba mirando. Pensé en Derek, y luego aparté el pensamiento. No, ese tipo parecía raro pero inofensivo. Probablemente alguien quemado, el tipo de freak que ves en los clubs de Hollywood, alguna vieja criatura que solía ser actor de niño o algo así. O podía haber estado en la industria del entretenimiento – periodista, promotor o algo similar. De otra forma no podría haber pasado por encima de los guardias de seguridad. Pero yo estaba en un club repleto de gente. Este bicho no podía intentar hacer nada.
Me gusta tu look’, dijo el freaki, ‘me gusta un montón, tienes huevos, ¿sabes lo que quiero decir? El pelo platino…, los pantalones estrechos, el maquillaje. Mola mucho. Y tienes esa mirada en los ojos que dice ‘puedo dar de ostias a un camionero’
Esto me hizo reír, le volví a mirar y le pregunté, ‘¿Qué es lo que realmente quieres?’
Se enderezó, tomo una bocanada de aire y anuncio, ‘Mi nombre es Kim Fowley’
Lo mire fijamente, él estaba allí de pie, balanceándose sobre sus talones, como si todo hubiese sido explicado con solo decir su nombre. Todavía no sabía quién era. Después de un incomodo silencio dije, ‘Vale, bien por ti. ¿Se supone que debo conocerte, o algo parecido?’
La verdad es que el nombre me sonaba familiar. No es que fuese a darle la satisfacción de conocerlo. Creo que se lo oí mencionar a Rodney un par de veces, pero no más allá de alguna vaga conexión con la industria musical, la verdad es que no tenía ninguna pista sobre quien era este tipo. Aunque empezaba a intrigarme. ¿Qué quería exactamente? Me sonrió otra vez y llamó a alguien para que se uniera a nosotros bajo la atronante PA del club. ‘Joan, Joan, ¡ven aquí!’
Una chica camino hacía nosotros. Tendría mi edad. Bastante bonita, con pelo castaño rubio, ojos oscuros que parecían irradiar fuera de su rostro. Camino por el lado de la pista de baile y se coloco al lado de Kim Fowley. Parecía muy tímida y esconder su cara detrás de ese largo pelo.
Me gustaría que conocieras a Cherie’ dijo. Iba a preguntarle como coño sabía mi nombre, pero él me corto, ‘Cherie – me gustaría que conocieras a Joan Jett’
Ahora estaba impresionada. Había escuchado el nombre de Joan Jett por la escena durante lo que parecía una eternidad. Rodney Bingenheimer hablaba de ella en tonos silenciosos y reverenciales que era los que guardaba para los faces más importantes de la escena. ‘Esta chica va a llegar lejos’, decían. La había visto en la English Disco: era una joven con un impresionante look a lo Suzi Quattro. Esto era antes de que Suzi explotara de verdad en América y aunque ella era americana, tenía más éxito en Europa. Pero para los chicos de la escena glam, Suzi era una diosa. Todas queríamos parecernos a ella, sonar como ella, ser ella.
Joan sonrió y extendió la mano hacía mí, diciendo hola. Parecía bastante amigable y su presencia me relajo un poco. Si Joan estaba involucrada con Fowley, no podía haber nada malo, ¿o no?
Dime Cherie… ¿puedes cantar?, ¿o tocar algún instrumento?’ pregunto Kim.
Apreté mis labios. Esa pregunta me dejo desconcertada. Busque con la vista a Paul o Marie, sorprendida por si era esto alguna especie de trampa. Aunque nadie nos prestaba atención. Me encogí de hombros y dije, ‘No se tocar ningún instrumento, ¿Por qué?’
¿Has oído hablar de las Runaways?’, me pregunto Joan
Claro, son un grupo nuevo, ¿no?’
Joan asintió con la cabeza. Las Runaways habían sido difundidas boca a boca por toda la escena. Nadie parecía saber mucho de ellas, excepto que iban a ser la próxima sensación. Todo el mundo tenía una opinión sobre ellas, aunque nadie parecía haberlas visto tocar todavía.
Ahora que había admitido conocer a las Runaways, Kim entró en su discurso de vendedor completo.
¡Solo son la banda más marchosa de la década!’ me informó con una sonrisa de satisfacción. ‘Las Runaways son una banda de R&R formado solo por chicas. Van a ser las próximas Beatles en femenino – las chicas equivalentes a Elvis, o Bowie, o el puto Bo Diddly. Yo soy el mago y visionario que va a hacer que esto suceda. ¡Ellas van a cambiar el mundo! Y aquí está Joan, la guitarra rítmica…’
La forma en que lo dijo me hizo sentir que había soltado esa charla varias veces antes. Aun así, no pude evitar que me absorbiera su entusiasmo. Lo que no me podía imaginar era porque me estaba soltando esa charla a mí.
Entonces, uh… ¿Qué me quieres decir?’
Lee en mis labios’ me dijo Kim, ‘Nos- Gusta – Tu Look, ¿sí? Puedes cantar, ¿no?’
Cuando dijo esto, unos flases atravesaron mi mente. Lo primero fue el rechazo de mi profesora de música, Ms. Davenport, al intentar entrar en el coro la primera vez, en base a que ella pensaba que mi voz apestaba. No utilizo esas palabras exactamente, pero no tuvo que hacerlo – su cara lo decía todo. Me metí a la segunda oportunidad, quizás la vieja Davenport tenía la regla ese día o algo parecido. Lo siguiente en lo que pensé fue en el show de la escuela, donde había ganado recientemente el primer premio por hacer playback con David Bowie. Marie y yo pasamos horas para conseguir el vestuario y la coreografía perfectos. Cuando acabo la canción, el auditorio se volvió loco. Fue la sensación más loca y emocionante, de las que pone la piel de gallina, cuando la nota final sonó, todo el lugar eructo en felicitaciones.
Si, puedo cantar’ les dije, intentado parecer guay.
Casi se me escapa que mi hermana y yo cantábamos canciones de Dean Martin con mi padre en el Kiwanis Club, pero me detuve sintiéndome como una idiota sin remedio por siquiera pensar en mencionarlo. En lugar de eso dije, ‘Fui primera en el show escolar de talentos cantando David Bowie’
Decidí no mencionar lo del playback.
¿David Bowie?, huh’ dijo Kim. Luego puso su dedo sobre mi pecho y apuntó, ‘si mi instinto no me engaña… y es algo que aprenderás de mí, Cherie, es que mi instinto SIEMPRE acierta… y para cuando termine contigo, vas a ser más grande que David Bowie. De hecho’ dijo con una mirada de soslayo, ‘vas a tener a gente como David Bowie lamiendo esas botas de plataforma plateadas de tus…’
Joan empezó a reírse, volteando sus ojos. Supongo que ella estaba acostumbrada a la forma extraña de hablar de Fowley, pero todavía le miraba como si tuviese dos cabezas. Sacó una libreta y un lápiz de su bolsillo y me preguntó, ‘Entonces - ¿Cuándo tienes libre para una prueba?’
¿Una prueba? Esto de repente me golpeo con una punzada de miedo en mis entrañas. Obviamente andaban a la pesca en clubs para menores de 21 años, buscando una chica rubia con pantalones estrechos que pareciese como si pudiese dar de ostias a un camionero así que ella podría cantar en la alocada banda que estaban montando. Y aquí estaba yo. Puse mi mano temblorosa en mi vaso de soda e intenté parecer indiferente.
¡Um, una prueba!’ repetí tontamente.
Si - una prueba. ¿Cuándo puedes hacerla?’
Una nueva canción comenzó, y una ovación llegó desde el público cuando el primer golpe de batería golpeo el suelo ya que todo el mundo conocía lo que se avecinaba, ‘Benny and the Jets’ de Elton John. Esa canción era mi favorita esos días y siempre me ponía en un estado relajado y en trance. Pero esa noche no. Ahora no…
Gee, Sr. Fowley…’ tartamudee, ‘No sé, en cualquier momento, supongo…’
Observe como hojeaba su libreta. Todavía no me podía creer lo que estaba sucediendo.
¿El sábado a las 2?’ preguntó, fijo sobre mi con una mirada expectante.
Me di cuenta de un sobresalto de que solo quedaban tres días. ‘Si, perfecto’. Solté antes de que pudiese cambiar mi pensamiento.
Excelente’, hizo una anotación en esa pequeña libreta. ‘Dime - ¿Estas familiarizada con la música de Suzy Quattro?’
Si… tengo todos sus discos’ dije. Por supuesto que tenía todos sus discos. Yo estaba loca por la música. Mi madre solía decirme que solo tendría libre la cama de mi habitación si mi colección de discos seguía creciendo.
Genial, bien. Quiero que te aprendas una de sus canciones. Una que te guste. Puedes cantarla en tu prueba con la banda’
Kim Fowley era ahora todo negocio. Estaba garabateando una dirección en la libreta. Arranco una página y la apretó sobre mi mano. Con una astuta sonrisa empezó a darse la vuelta, pero entonces se detuvo, como si recordase algo importante. Entonces me preguntó. ‘Exactamente, ¿Cuántos años tienes, Cherie?’
Me senté y adopté mi mirada más madura-
Quince’ le dije con mi voz más confidente. ‘Voy a cumplir dieciséis en unos pocos meses…’
Con esto su grande y rara cara se arrugo con una sonrisa. Una sonrisa no del todo agradable.
Bien’ balbuceo, ‘¡Muy bien!’ Algo sobre la forma en que lo dijo me hizo imaginar algo sobre lo que él quería decir. ‘Joven y fresca… ¡justo como me gustan!’ pero afortunadamente, él no.
Y así, se dio media vuelta y se alejó. Me senté allí, viéndole alejarse, un poco sorprendido.
Ha sido un placer conocerte’, dijo Joan, antes de que se fuera. Entonces se dio la vuelta y gritó, ‘¡Nos vemos el sábado!’ y se marchó, siguiendo a el gigantesco armazón naranja de Fowley entre la multitud.

Me senté allí aturdida por todo lo que había pasado. Estaba tan atrapada en mis propios pensamientos que apenas note que ‘Benny and the Jeys’ había terminado convirtiéndose en ‘Personality Crisis’ de los New York Dolls, y que Paul estaba de pie enfrente de mí, mirándome con una extraña expresión en su cara.
¿Estas bien?’, pregunto, ‘parece como si hubiese visto un fantasma’
¿Conoces a un tipo llamado Kim Fowley?’ le pregunte, ignorándolo.
Claro, ¿El productor discográfico? Hizo esa canción, ‘They’re Coming To Take Me Away’ que Doctor Demento pone siempre en su show, ¿no es él? Wow - ¿está aquí?’ Paul empezó a estirar su cuello para vislumbrar a Fowley, quien ya estaba bastante lejos.
Si…’ dije un poco aturdida aún. ‘Estaba hablando con él. Me pregunto para hacer una prueba para una banda de todas chicas llamada Runaways. Joan Jett estaba con él’
¿Es verdad?’
Si’
Paul se rio con su extraña risa. ‘¡La leche, Cherie!, te dejo sola 5 minutos, ¿y que sucede? ¡Vas y te conviertes en una estrella del rock!’
¡Calla!’ Me reí mientras Paul me arrastraba por el suelo bailando. Por el camino, vi a Marie. La llamé, y empecé a balbucear contándole lo que había sucedido.
¿Quien?’
Kim Fowley’
¿Quién es él?’
¡Ese tipo de pintas extrañas con un traje naranja!’
¡Oh!’, dijo Marie arrugando su nariz. ‘Él intentó hablar conmigo también, me preguntó si sabía tocar el bajo. Le dije que se fuera a tomar por culo, ¡menudo perdedor…!’
Cuando llegué a casa esa noche, le quería contar a mi madre lo que había sucedido, pero no podía ya que estaba en Indonesia con Wolfgang. Últimamente iba mucho y Sandie se había convertido en el padre de facto por un tiempo. En cierto modo, era mejor que contárselo a mi madre, porque Sandie lo entendería; ella había estado en la industria. Cuando yo era más joven, pensaba que mi hermana mayor era la chica más guay del mundo: tenía su propio apartamento en Hollywood cuando cumplió 18 años y vivía una vida que a mí me parecía muy glamurosa: filmando anuncios por el día, esperando para su despegue, y trabajando como camarera de noche para poder mantenerse ella sola. Después consiguió su pelotazo por un tiempo largo: un papel en un western llamado Rio Lobo, protagonizado por John Wayne. Para ese tiempo había aparecido en cuatro películas más. Conoció a T.Y. en el set de una película llamada Policewomen donde ella interpretaba a una policía que se infiltraba en una banda criminal femenina. Quiero decir, ¿imagínate a mi hermana mayor como una estrella y casándose con su magnífico protagonista masculino? Cuando tenía 15 años, pensaba que, si podía seguir los pasos de mi hermana mayor, moriría feliz.
Era tarde cuando llegue a casa, pero aun así golpee en la puerta de Sandie. ‘Sandie - ¡despierta!’ sisee en la puerta de su habitación. ‘¡Tengo que contarte algo!’
Si alguien podía entender lo bueno que era esto, esa era mi hermana mayor. A pesar del hecho de que había cierta tensión entre nosotras desde el incidente con Gail, sabía que ella entendería lo bueno que era tener una prueba con un productor musical. Marie intentaba hablarme cuando íbamos a la cama. ‘Cherie, ¿no puedes esperarte a mañana? Es tarde, ¡es medianoche!’
¡No!’ estalle, ‘¡Esto es importante!’
Sandie y T.Y. se tambaleaban en sus albornoces, frotándose sus ojos. ‘Uh, Cherie…’ dijo Sandie, ‘¿Qué pasa?, ¿Va algo mal?’
Yo me reí, babeando por toda la excitación. ‘¡Oh, dios Sandie! ¡Tengo la noticia más increíble!’
La emoción ya había alcanzado a Donnie, que se tambaleaba con los ojos hinchados y bostezando. ‘¿Qué es todo ese ruido?’ demandó, ‘¿Se ha muerto alguien o algo parecido?’
Ok Sandie, escuche esto, Kim Fowley… que es como el tío más importante de la industria – quiero decir, importante, ¿vale? Kim Fowley me quiere hacer una prueba para las Runaways, ¡el sábado!’
Marie volteo sus ojos. Ella había escuchado eso toda la noche. ‘Ese tipo es un bicho raro’ insistía, ‘¡No deberías creerle!’
Le lance una mirada maliciosa, ‘¡Oh si!, cuéntale eso a Joan jett’
Me volví a Sandie y T.Y. Por supuesto que no sabían quiénes eran Kim Fowley, las Runaways o Joan jett, pero me sonrieron con indulgencia y asintieron con sus cabezas.
Estoy feliz por ti, cariño’. Dijo Sandie.
Vas a darles duro en la prueba, Cherie-zee’ añadió T.Y. con somnolencia.
Viniendo de Sandie y T.Y.esto significaba el mundo. Notaba mi corazón saltando en mi pecho.
Donnie dijo, ‘así que, uh, si te unes a esa banda, ¿grabaras discos y cosas así?’
¡Oh, si!’
Suspiró, y agitó sus brazos al aire. ‘¡Genial, ahora te escucharemos en la radio!’

Era tarde y Sandie nos preparo algo de comer. No hablamos mucho después de eso. Todo el mundo estaba cansado, todos menos yo. Después de un rato todos regresamos a la cama. Mientras Marie dormía salí a hurtadillas de la cama, abrí la puerta silenciosamente y salí al jardín. Era noviembre y el aire era fresco. Realmente nunca hacía mucho frio en el Valle. Podía escuchar el constante ritmo de los grillos. El cielo estaba claro y podía ver un millón de estrellas extendiéndose al infinito. Había leído y releído artículos de todas mis estrellas favoritas del rock en revistas de forma obsesiva y sabía que a veces todo lo que se necesita es un simple giro del destino para ser descubierto. ¿No había sido descubierta Suzi Quattro por Mcikie Most tocando en algún antro de Detroit, solo porque él estaba en la ciudad en otro concierto? Una parte de mí estaba temerosa de ser decepcionada, pero otra parte mía no temerosa estaba determinada a que este encuentro con un famoso productor discográfico iba a cambiar mi vida para siempre. Pensé en David Bowie sobre el escenario, la forma en que controlaba a miles de personas con cada gesto estilizado y cuidadoso. ¡El poder que tenía sobre mí! Quería ser poderosa; también quería ser extraordinaria…
Mire fijamente a las estrellas. Sabía que no iba a ser posible dormir esa noche. Me acorde del porro que tenía en el fondo de mi bolso. Había estado metido allí un mes; me lo pusieron en la mano en alguna fiesta, y ni me había molestado en fumármelo. Nunca reaccionaba bien con la hierba en el pasado; me hacía sentir extraña, un poco paranoica. Pero a veces compraba algo de marihuana, mayormente para compartirla con otros chicos del barrio que si fumaban. Siempre querían salir conmigo porque tenía hierba: Cuando eres adolescente, las drogas pueden ser una importante herramienta de unión.
Saque el porro. Estaba maltrecho y doblado de pasar tanto tiempo en el fondo de mi bolso.
Lo encendí y le di una profunda calada, aguantando el humo gris como hacían los chicos más mayores. Pude sentir mis pulmones arder. Lo notaba más fuerte que el tabaco. La necesidad casi insoportable de toser me llegó, pero me las aguante. Cuando finalmente exhalé el penacho de humo acre en el aire nocturno, me sentí bastante mareada.
El cielo estaba hermoso. De repente el mundo parecía vasto y repleto de posibilidades. Después de contemplar el cielo un instante, le di otra calada y me las arreglé para mantener el humo dentro. Cuando lo expulsé, empecé a pensar en lo grande que todo era. Me senté, contemplando esa inmensa negrura de tinta, esos millones de diminutos puntos de plata brillando allá arriba en el espacio parpadeando, ondulando las luces de Navidad...
Finalmente me sentí relajada, y lentamente me empecé a sentir maravillosamente fumada.

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