Cuando llegué el sábado, estaba a punto
de desmayarme, vomitar o mearme en los pantalones. Nunca había
sentido una ansiedad como esa antes. De repente me sentí como la
vieja Cherie de nuevo: pequeña, inocente, la Cherie temerosa. ¿Por
qué narices dije que sí a esto? Estaba sentada en el coche con
Sandie, cruzando hacía la prueba y me mordía las uñas hasta la
médula.
Probaba el aire acondicionado del coche una y otra vez, pero estaba
apagado y yo estaba helada y las yemas de mis dedos estaban como
carámbanos. Vi mi reflejo de nuevo en el retrovisor del copiloto e
inmediatamente deseé no haberme molestado en mirar. Tenía un
aspecto de mierda, pura y simplemente. Tenía unas pintas terribles,
como una pequeña niña asustada. No fue la primera vez ese día, se
cruzó por mi cabeza que las Runaways me mirarían y me dirían,
‘¡Pírate
de aquí!’ Sandie me hecho una mirada de reojo y se
percató de la cara de muerta que tenía. ‘¡Estarás bien!’ me
dijo de nuevo. ‘¡No te preocupes, vas a noquearlos!’
Intenté decirme a mí misma que Sandie
tenía razón, había estado ensayando como un demonio desde la
primera vez que me encontré con Joan y Kim.
Intente
alejarme de mis pensamientos tóxicos dejándome llevar por la
canción que había elegido para mi prueba. Fui a por una canción
lenta del último disco de Suzi, Your Mama Won’t Like Me, llamada
‘Fever’. Había estado en mi habitación los tres días pasados
con esa canción de forma obsesionada. Marie me ayudo a elegirla y
pensaba que era una de las mejores elecciones. Era una versión de
alguna vieja canción de Peggy Lee, pero la versión de Suzy molaba
de verdad… Era de ese carácter melancólico que a mí me gustaba,
y me podía emocionar de verdad cuando la cantaba. Con solo recitar
la letra me tranquilizaba. Se
van a quedar con la boca abierta cuando escuchen esto, me
decía a mí misma. Hice lo que el Sr. Fowley me dijo: ‘Consigue
una buena canción de Suzy Quatro’, y aquí estaba yo, preparada y
lista. Confiada. Me empecé a sentir un poco melosa de nuevo. Un poco
como yo misma. Fue así hasta que nos detuvimos y Sandie dijo, ‘¡Ya
estamos aquí!’
De nuevo estaba flipando y una parte de
mi quería decir a Sandie que lo olvidásemos, solo, llévame a casa.
Pensaba en Marie llevándose sus manos a sus orejas y diciendo: ‘Si
te escucho cantar esa puta canción una vez más, Cherie, juro que mi
cabeza va a explotar. ¡Déjalo ya! ´
Imitando a David Bowie en el show de la
escuela, o cantando encima de discos en mi habitación, era una cosa…
pero estar de pie en frente de un grupo de extraños, cantando con mi
propia voz, todos mirándome, juzgándome y evaluándome… era otro
juego completamente distinto. Empecé a sentir nauseas.
Mire por la ventana, esperando ver un
estudio de grabación de alta tecnología o un edificio de oficinas
relucientes. Fui lo suficientemente ingenua para pensar que sería
llamativo y grande como el edificio de Capitol Records en Vine. En
vez de eso estábamos sentados fuera de una casa suburbana
inexpresiva y pequeña en algún lugar de Canoga park – un barrio
residencial del Valle de San Fernando.
‘Creo que este no es el sitio’, dije.
Sandie sacudió su cabeza. ‘No, esta es
la dirección’
Agarre el papel de su mano y lo mire.
Miré hacia la casita en la que estábamos aparcados y puse cara de
circunstancias. Supongo que será esto. Abrí la puerta y salí a la
acera. El sol de la tarde no hacía nada por calentarme.
Sandie llamó después de mí. ‘¡Llámame
cuando hallas terminado! ¡Y Relax! Diviértete… y buena suerte’.
‘Gracias…’
Y con eso, mi hermana mayor se fue. Una
parte mía quería que se quedase, pero me había dado alguna charla
sobre que no quería ‘abarrotar mi espacio creativo’ que tenía
mucho sentido en esa época, pero la lógica de esto se había
perdido para mi ahora que me acercaba sola a la casa. Hice el camino,
llamé a la puerta. No respondieron. Di un pequeño empujón y se
abrió de golpe.
‘¿Hola?’
Entre dentro y descubrí una casa
suburbial con un aspecto regular. Pude escuchar una conversación que
venía de la puerta de la derecha. Seguí el sonido y empujé la
puerta que llevaba a un gran garaje. Había instrumentos por todo el
lugar y un sofá de aspecto desaliñado en un extremo. En el sofá
había una chica joven, de mi edad más o menos. Ella estaba sentada
allí, golpeando con unas baquetas sus rodillas y después girándolas
en sus manos. Su pelo era rubio y sucio y ella tenía músculos que
estallaban su camiseta ajustada sin mangas. Tío, ¡hablaban sobre la
posibilidad de hostiar a un camionero! Ella miró, y de repente las
baquetas se congelaron en sus dedos
‘¡Hey!’, dijo ella. Yo caminé hacía
ella, y extendió su mano sobre la mía para estrecharla. La agarre,
y parecía de hierro.
‘Sandy’, dijo ella. ‘Sandy West,
soy la batería… por si no lo sabías. Tú debes ser Cherie, ¿no?
Ella sonrió cuando decía esto, y su sonrisa era contagiosa.
‘Si, soy Cherie’, sonreí. ‘Encantada
de conocerte’
Miré por el garaje y vi a otras dos
chicas. Ninguna de ellas era Joan Jett. La chica más alta se acercó
a mí. Tenía el pelo largo y castaño y vestía unas botas negras
con tacón alto. Había una guitarra colgada casualmente de sus
hombros. Tenía una mirada agria en su rostro. ‘Hey, soy Lita, Lita
Ford’
‘Hola Lita’ dije tendiendo una mano.
‘Soy Cherie’
Tomó mi mano frunciendo el ceño.
‘Joder, ¡tus manos están heladas!’
Me reí nerviosamente y fui recompensada
con miradas serias. Luego Lita me dio la espalda y se alejó
dejándome hay de pie como a una boba.
Sandy se levantó y se acercó a mí.
Puso una mano en mi hombro y dijo, ¡No te preocupes, ¡será
divertido!’
En una esquina, la tercera chica estaba
jugueteando con un ampli. Era rubia, delgada y de aspecto bastante
frágil. Me imagine que no tendría más de 14 años. De repente su
amplificador eructó un acople chirriante a los oídos, y ella gritó:
‘¡puta MIERDA!’ Lo apagó y vino a verme en su lugar.
‘Kari Krome’, dijo. ‘No toco ningún
instrumento. Escribo las letras. Encantada de conocerte’. Sonrió,
revelando una fila de dientes de conejo. ‘¿Tú eres Cheryl?, ¿no?’
‘Cherie’
Las tres se fueron hacía el sofá y así
podían mirarme fijamente una vez más. Me quede allí de pie
torpemente. Me parecía que estaba encarando algún tipo de jurado
escolar.
‘Cherie es un bonito nombre’ dijo
Kari finalmente.
‘También Kari lo es…’
‘¿Es real?’ preguntó Sandy. ‘Todas
tenemos nombres artísticos. Bueno, aparte de Lita, que si es su
nombre’
‘Si, es mi nombre verdadero – Cherie
Currie’ Me encogí de hombros. Inmediatamente me calle de nuevo.
Podía notar mi corazón golpeando en mi pecho y mi mente corriendo
por encontrar algo ingenioso, guay o inteligente que decir.
Lita se echo su pelo hacía atrás con un
movimiento de su cabeza. ‘No suena real’ resopló.
Me quede mirándola, sin estar segura de
que responder. Luego Sandy le dio un puñetazo en su brazo.
‘¡Cállate!’ Ella se río y luego se volvió hacía mí.
‘Ignórala. Es un nombre genial…’
‘Gracias… así lo creo…’
Se rieron, rompiendo un poco la tensión.
Afortunadamente, Joan Jett y Fowley entraron en la sala. Realmente no
los conocía, pero una cara familiar – cualquier cara familiar –
me hizo sentir un poco mejor. Les sonreí de forma expectante, y me
di cuenta de que Kim Fowley todavía vestía con ese traje naranja
con aspecto de trapo de la otra noche. De inmediato todo era
negocios.
‘Buenas tardes, Cherie. Me alegro de
que hayas podido venir. Sólo para que todo salga a la luz: si pasas
la prueba, sustituirás a una chica llamada Mickie Steele’
‘¡Solo que ella no lo sabe aún!’
dijo Joan.
‘Si, pobre Mickie. No encaja del todo
en el grupo…’
‘Si’, resopló Lita. ‘Kim no cree
que tenga buen aspecto, ¿no es eso así?’
‘Carece de autoridad rockera. Esto es
una banda de R&R’ dijo Kim, ‘no tenemos nada contra ella,
pero no es suficientemente bonita. Esto es importante. Cualquier cosa
por debajo de la dominación mundial no es una opción…’
‘¡Y es demasiado vieja!’ se rio
Joan.
‘Si’, dijo Sandy, ‘de todas
maneras hay montones de buenas bajistas por ahí’
Me quede un poco helada cuando ella dijo
esto. ‘¿Bajista?
¡Yo no toco el bajo! ¿Cómo puedo reemplazarla?’
Kim me frunció el ceño. ‘Calma,
querida. Lo único que tienes que hacer es cantar. Cantar y parecer
bonita. Vamos a buscar una quinta chica para tocar el bajo, ¿de
acuerdo?’
Asentí con la cabeza, fingiendo
comprensión. Todo esto sucedió muy rápido, y todas hablaban con
todas demasiado rápido, me sentía como un ciervo atrapado por las
luces de un faro. Kim dio palmadas con sus manos y se volvió hacía
las chicas gritando, ‘¡OK perras!, ¡vamos a ello!, ¡el tiempo es
dinero!’
Las chicas saltaron desde el sofá y
agarraron sus instrumentos como unas profesionales. Joan se colgó su
guitarra de su cuello y rasgó unos pocos acordes. Por la forma en
que la sostenía jurarías que había nacido con ella alrededor de su
cuello: fue raro porque volviendo al club había algo tan tímido y
retraído en ella. Pero tío, cuando se colgó la guitarra, no podías
apartar los ojos de ella. Rezumaba actitud y carisma. Estaba muy, muy
intimidada por ella y muy atraída al mismo tiempo.
Sandy ocupó su lugar en la batería y
empezó a golpear. El sonido era impactante, reverberaba alrededor de
todo el garaje. Parecían tan cómodas, naturales y de nuevo me
sorprendí pensando que coño hacía yo allí. Entonces me di cuenta
del micrófono solitario que estaba en el centro. El miedo destelló
a través de mi cuerpo. Lo que quiero decir es que parecían una
banda. Y allí estaba yo…
Lentamente el sonido se apagó, y todos
los ojos me miraron. Podía notar mi sudor. Podía notar la humedad
difundirse desde mis sobacos, y empecé a sentir pánico por si
hubiese una gran mancha de humedad en la zona de las axilas de mi
camiseta. ¡Qué puto asco! Pensé. Se van a reír de mí si esto
ocurre…
‘Entonces, uh, ¿Qué canción te has
aprendido?’ preguntó Joan, ‘Your Mama Won’t Like Me?’
Cuando ella dijo esto, empezó a tocar el
mugriento y funky riff de guitarra que abría la canción. Me quede
allí, observándola. Sus manos se movían por los trastes como si
fuese algo natural. Paro después de unos pocos compases y verme
menear la cabeza, ella sugirió, ‘¿Can the Can?’
Con eso, Sandy se soltó con el ritmo
glam-rock que da inicio a esa canción. Sentía que el sudor empezaba
a gotear por mi espalda. Gota – a gota – a gota…Cuando no salte
sobre el micro a empezar a cantar, pararon de tocar una a una, la
música se desplazo hacía un final desordenado. Las tres me miraron
cuestionándome con su cara. Aclaré mi garganta y dije, ‘Uh, em…
¿Qué tal Fever?’
‘¿Fever?’ grito Lita, con voz de
disgusto. Todas se quedaron mirándome, como si hubiese dicho la cosa
más estúpida del mundo.
‘¿Ninguna de vosotras conoce Fever?’
murmuro Joan. De forma lenta todas empezaron a sacudir sus cabezas y
encogerse de hombros.
¡Mierda!, había pasado tres días
perfeccionando mi interpretación de ‘Fever’ y nadie podía tocar
la puta canción. Noté mi corazón hundirse en mis botas y mi cara
se volvió roja por el calor y me sonrojé de color rojo neón. Mire
a Kim con suplicante mirada en mis ojos. ‘Me dijiste que me
aprendiese una canción de Suzy Quatro, ¿no?
Pero Kim no iba a ayudar ni nada
parecido. Volteo sus ojos hacia el techo y suspiro, ‘Jesucristo,
¿Por qué estoy rodeado de unas sucias perras adolescentes
amateures? Kari se sentó en el sofá cerca de Kim, suspirando para
sí misma.
Lita parecía totalmente desconectada de
mí ahora. ‘¡‘Fever’ es demasiado LENTA, tía!’, dijo ella,
‘no podemos tocar material como ese’
Mi cara se volvió de rojo a morado
profundo. Podía verlas juzgándome, reírse de mí. Sandy giraba sus
baquetas y se río, ‘Kim, ¡deberías haberle dicho que no tocamos
esa mierda MOR!’
‘Que - ¿Qué es MOR?’ tartamudee.
‘¡Una puta mierda patética en medio
de la carretera!, eso es lo que es’, escupió Lita.
Bueno, eso fue todo. Me imagine que era
hora de arrastrar mi lamentable culo a casa y esconderme encerrada en
mi habitación un tiempo. Empecé a pensar en lo humillada que iba a
estar cuando estuviese en casa y le contase a todo el mundo que lo
arruiné antes incluso de que intentase cantar una nota. ¡Jesucristo!
‘¿Por qué no escribimos una canción
para ella?’ Dijo Joan de repente.
Busque alrededor de la habitación
pistas. ‘¿Qué?, ¿Justo ahora?’
‘No’, Lita se quejó, volteando sus
ojos. ’Tres semanas desde ese puto martes. ¡Por supuesto que
ahora! Kim, ¿Qué piensas? ¿Kari?’
Kari parecía tan desconcertada como yo,
pero Kim estaba intrigado. Tenía ese brillo en sus ojos y dijo,
‘¿Por qué no?’ Es solo puto R&R, ¿no?’ Después me miro
y agitó la mano con desprecio. ‘¡Vamos perras!, ¡Tenemos trabajo
que hacer!’
Con eso, Kim y Joan salieron arrastrando
los pies del garaje y entraron en lo que había descubierto que era
la casa de los padres de Kari Krome. Estaba vacía, así que supuse
que debían estar en el trabajo. Joan se llevó su guitarra con ella.
‘No tardaremos mucho!’, gritó Kim según se iban.
¿No tardaremos mucho? Yo no sabía lo
suficiente de música para preguntar si esto era usual o no. Por lo
que sabía, así era como funcionaba en el juego musical. Quizás
Bowie y Mick Ronson tenían el habito de dirigirse al resto de los
Spiders of Mars y decir ‘¡no tardaremos mucho! Salimos a escribir
una canción. Así que tratando de mantener la frialdad que me
quedaba, sólo tartamudeé, ‘Claro’ Me senté con Kari, Sandy y
Lita mirándome fijamente, intentando mantener una pequeña
conversación.
Después de un rato, Lita obviamente
agitada se volvió hacía Sandy y ladró, ‘¡Vamos!, ¡Vamos a
tocar algo en vez de estar sentadas en sobre nuestros putos culos!’
Y así, Sandy se puso detrás de su batería y ella y Lita empezaron
a improvisar sobre ‘Highway Star’ de Deep Purple. Como tocaban
conjuntadas yo me sorprendí de lo buenas que eran. Sentía que no
iba a ser suficientemente buena para esta banda. ¡Ni una
oportunidad!
‘¿Cherry Bomb?’, dije,
mirando la hoja de periódico que Joan me metió en mis manos. Todas
estaban en el garaje de nuevo. Esta nueva canción había sido
escrita en una hora y media aproximadamente.
‘Si’, dijo Joan, ‘Cherry Bomb’
Kim y yo la hemos escrito para ti. Es, como, un juego con tu nombre.
Cherie – Cherry. ¿Lo pillas?’
Mire al papel. Las letras estaban en una
página rota de uno de esos cuadernos de espiral para la escuela.
Joan tenía su guitarra colgada de sus hombros. Kim se paseaba entre
nosotros. ‘Hmmm’ Dije, examinando la letra. Empecé a sonreír
mientras las leía. Eran bastante buena, del tipo en tu cara. Me
sorprendí de lo extraña que me sentiría cantar esas canciones en
alto. Tenían una actitud ‘que os jodan’ que me gustaba. Era como
si Joan y Kim me conociesen, porque esas letras resumían bastante
bien mi vida en esos momentos. Cuando la hice, asentí mi cabeza con
entusiasmo. Mire hacía Joan, y ella me estaba sonriendo expectante.
‘¿Qué es lo que piensas’?
‘Me gusta'
‘Bien’ interrumpió Kim,‘¡Así
que lo hemos hecho!’ Luego se volvió hacía Lita. ‘Toca tu
guitarra de esta forma’ Empezó a hacer mímica tocando la
guitarra, cantando sin ton ni son.
‘Duh-duh-duh-duh-duh-duh-duh-duh-duh-duh’
Joan empezó a tocar la guitarra y sonaba
mejor que el ruido que Kim estaba haciendo. Lita se la unió, mirando
las manos de Joan en los trastes. Sandy golpeo con el charles. Todo
el mundo empezó a imaginarse la canción a la vez. Mientras que Joan
rasgaba los acordes de apertura, Kim empezó a cantar.
No me puedo quedar en casa, no me
puedo quedar en la escuela…
Bueno, quizás cantar es un genero
demasiado generoso. Él solo… recitaba la letra, con esa voz suya
extraña y profunda. Cada vez que cantaba una estrofa, yo ponía lo
mejor de mí para cantar detrás de él, imitando su ritmo lo mejor
que podía.
Los viejos dicen, ‘pobrecita tonta’
‘Bien’, sonrió Joan, ‘¡aprendes
rápido!’
Ya que todas empezaban a tener más
confianza, empezaron a tocar la canción con más fuerza. El ruido
reverberaba a través de todo el barrio. Por encima de la música
podía escuchar a Kim gritarlas para que la tocasen más rápido. La
canción empezaba a tomar forma y me di cuenta de que tenía ritmo
machacante, una agresión cruda que sonaba verdaderamente diferente
para mí. Había una sensación de algo que no había escuchado
antes. Noté un escalofrío electrificante recorrer mi espalda.
En la calle soy la chica de al lado...
¡soy la zorra que estabas esperando!
Me trague mis temores. Nadie había
escrito una canción nunca para mí, y tengo que admitir que me
sentía jodidamente bien. Por supuesto que esto me atemorizaba un
poco, porque a pesar de lo excitada que me sentía, sabía que la
decepción podría ser apabullante si la prueba no funcionaba.
Cuando Lita rompió una cuerda, nos
tomamos un pequeño descanso mientras ella regresaba.
‘Uh, Joan’, dije, llevándola a un
lado ‘¿Cuántas chicas más están probando para el puesto de
cantante?’
Joan meneo su cabeza, ‘No te preocupes.
Es tu tiempo. En serio - ellas no lo demuestran, pero les gustas. Te
lo digo, y a Kim le gustas, y esto es lo más importante. Tienes
tantas probabilidades como cualquier otra…’
‘¿Pero cuantas?’ pregunte de nuevo.
Ella murmuro, ‘un montón no’
‘¿Cuántas son un montón?’
Finalmente, Joan suspiró, ‘Dios,
Cherie, no sé. ¿Nueve o diez?’
De repente deseaba poder mantener mi
bocaza cerrada. Probablemente era mejor cuando no lo sabía. Me
trague mis dudas, y continuamos con la canción. ‘Cherry Bomb’
era bastante simple – tres estrofas y un gran y rockero coro. Me
gustaba. Me gustaba de cojones. Esperaba que hoy no fuese la única
oportunidad de cantarla.
Cuando finalmente cante toda la canción
con la banda, se pasó en un suspiro. Apenas me escuchaba entre el
sonido de la sangre corriendo por mis oídos. Kim se sentó con sus
dedos en sus orejas y sus ojos cerrados. El escuchó atentamente con
una mirada en su cara de profunda meditación.
Me agarré al micrófono e hice todo lo
posible para canalizar a David Bowie.
¡Hola papa, hola mama!
¡Soy vu-vu-vu-vuestra bomba cereza!
¡Hola mundo, soy vuestra chica
salvaje!
¡Soy vu-vu-vu-vuestra bomba cereza!
Cuando
la canción estaba hecha, nadie me dijo nada… la música paró, y
Kim asintió con la cabeza, con aspecto reflexivo. Luego ellas
dejaron sus instrumentos y arrastraron los pies desde el garaje al
salón para poder deliberar. Podía escucharlas, argumentando una con
otra. Quejándose. Puse mis manos sobre mis orejas, determinada a no
escuchar lo que estaba sucediendo. Pasaron los horrorosos minutos.
Con cada segundo que se prolongaba, crecía mi ansiedad.
Estaba
pasando demasiado tiempo para que fuesen buenas noticias.
Probablemente estaban tratando de imaginarse la mejor forma de
decirlo. ‘Gracias, pero no. ¡Ahora vuelve zumbando a donde sea que
hayas venido!
Todavía
pensaba en el fondo de mi mente que ‘Fever’ había matado
cualquier oportunidad que pudiera haber tenido. Ellas pensaban
probablemente que yo era una jodida friki. Las palabras de Lita
resonaban en mi cabeza: ‘¡una mierda flojucha en medio de la
carretera!’ Mire a mi reloj. ¡Habían pasado 20 minutos! Seguro
que estaban sentadas riéndose de mí todavía. Dando impresiones
entre ellas de mi forma de cantar para divertirse. Para las nueve de
la tarde, me maldije a mi misma por no haber escogido ‘Can the Can’
De
repente se abrió la puerta, y Joan entro en el garaje. Detrás de
ella estaban Kim y el resto del grupo. Los ojos de Joan estaban
totalmente imposibles de leer. El resto estaban detrás de ella con
sus brazos cruzados, mirándome fijamente. Mire la cara de Sandy, y
juraría que su mirada decía ‘apestas’. Me volví a Kim y me lo
imaginé diciendo, ‘Tienes buena pinta, chica, pero no tienes
talento. Ahora sal de aquí’. No pude mirar a Kari ni a Lita de la
que estaba convencida que odiaba mis entrañas.
‘OK,
perritas’, dijo Kim, dando palmadas con sus manos. ‘Parece que es
la hora de hacer o parar para nuestra Cherie Bomb. Vamos a bajar la
persiana. ¿Joan?’
‘Me
ha gustado’
‘¿Sandy?’
‘Genial,
¡eres genial!’
‘¿Lita?’
Lita
me miro y suspiro. Mientras se encogía de hombros. ‘Si’, dijo
finalmente, ‘supongo que si’
‘¿Kari?’
‘¡Si!’
‘Bueno’,
dijo Kim con un suspiro teatral. ‘Bienvenida a la perrera, Cherie.
Tienes la oportunidad de formar parte de la historia. ¡Ahora no la
cagues!’
Estaban
todas allí de pie. Me quede atónita, sin poder hablar. Joan fue la
primera que vino hacia mí. Ella sonreía.
‘Enhorabuena’,
dijo Joan Jett. ‘Bienvenida a las Runaways’